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E T I Q U E T A S


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4 de julio de 2010

PUNTERO IZQUIERDO - Mario Benedetti




FOTO DEL PEPE SCHIAFFINO, CAMPEÓN DEL 50 Y COMPAÑERO DE PESCA DEL TATA EN PIRIÁPOLIS,  
él no era trucho, como el del cuento.




PUNTERO IZQUIERDO
Mario Benedetti

Vos sabés las que se arman en cualquier cancha más allá de Propios. Y si no acordate del campito del Astral, donde mataron a la vieja Ulpiana. Los años que estuvo hinchándola desde el alambrado y, la fatalidad, justo esa tarde, no pudo disparar por la uña encarnada. Y si no acordate de aquella canchita de mala muerte, creo que la del Torricelli, donde le movieron el esqueleto al pobre Cabeza, un negro de mano armada, puro pamento, que ese día le dio la loca de escupir cuando ellos pasaban con la bandera. Y si no acordate de los menores de Cuchilla Grande, que mandaron al nosocomio al back del Catamarca, y todo porque le habían hecho al capitán de ellos la mejor jugada recia de la tarde. No es que me arrepienta, ¿sabés? de estar aquí en el hospital, se lo podés decir con todas las letras a la barra del Wilson. Pero para poder jugar más allá de Propios hay que tenerlas bien puestas. ¿O qué te parece haber ganado aquella final contra el Corrales, jugando nada menos que nueve contra once? Hace ya dos años y me parece ver al Pampa, que todavía no había cometido el afane pero lo estaba germinando, correrse por la punta y escupir el centro, justo a los cuarenta y cuatro de la segunda etapa, y yo que la veo venir y la coloco tan al ángulo que el golerito no la pudo ni pellizcar y ahí quedó despatarrado, mandándose la parte porque los de Progreso le habían echado el ojo. ¿O qué te parece haber aguantado hasta el final en la cancha del Deportivo Yi, donde ellos tenían el juez, los línema y una hinchada piojosa que te escupía hasta en los minutos adicionados por suspensiones de juego, y eso cuando no entraban al fiel y te gritaban: ¡Yi! ¡Y¡! ¡Yi! como si estuvieran llorando, pero refregándole de paso el puño por la trompa? Y uno haciéndose el etcétera porque si no te tapaban. Lo que yo digo es que así no podemos seguir. 0 somos amater o somos profesional. Y si somos profesional que vengan los fasules. Aquí no es el Estadio, con protección policial y con esos mamitas que se revuelcan en el área sin que nadie los toque. Aquí si te hacen un penal no te despertás hasta el jueves a más tardar. Lo que está bien. Pero no podés pretender que te maten y después ni se acuerden de vos. Yo sé que para todos estuve horrible y no preciso que me pongas esa cara de Rosigna y Moretti. Pero ni vos ni don Amílcar entienden ni entenderán nunca lo que pasa. Claro, para ustedes es fácil ver la cosa desde el alambrado. Pero hay que estar sobre el pastito, allí te olvidás de todo, de las instrucciones del entrenador y de lo que te paga algún mafloso. Te viene una cosa de adentro y tenés que llevar la redonda. Lo ves venir al jalva con su carita de rompehueso y sin embargo no podés dejársela. Tenés que pasarlo, tenés que pasarlo siempre, como si te estuvieran dirigiendo por control remoto. Si te digo que yo sabía que esto no iba a resultar, pero don Amílcar que empieza a inflar y todos los días a buscarme a la fábrica. Que yo era un puntero izquierdo de condiciones, que era una lástima que ganara tan poco, y que cuando perdiéramos la final él me iba arreglar el pase para el Everton. Ahora vos calculá lo que representa un pase para el Everton, donde además de don Amílcar que después de todo no es más que un cafisho de putas pobres, está nada menos que el doctor Urrutia, que ése sí es Director de Ente Autónomo y ya colocó en Talleres al entreala de ellos. Especialmente por la vieja, sabés, otra seguridad, porque en la fábrica ya estoy viendo que en la próxima huelga me dejan con dos manos atrás y una adelante. Y era pensando en esto que fui al café Industria a hablar con don Amílcar. Te aseguro que me habló como un padre, pensando, claro, que yo no iba a aceptar. A mí me daba risa tanta delicadeza. Que si ganábamos nosotros iba a ascender un club demasiado díscolo, te juro que dijo díscolo, y eso no convenía a los sagrados intereses del deporte nacional. Que en cambio el Everton hacía dos años que ganaba el premio a la corrección deportiva y era justo que ascendiera otro escalón. En la duda, atenti, pensé para mi entretela. Entonces le dije el asunto es grave y el coso supo con quien trataba. Me miró que parecía una lupa y yo le aguanté a pie firme y le repetí que el asunto es grave. Ahí no tuvo más remedio que reírse y me hizo una bruta guiñada y que era una barbaridad que una inteligencia como yo trabajase a lo bestia en esa fábrica. Yo pensé te clavaste la foja y le hice una entradita sobre Urrutia y el Ente Autónomo. Después, para ponerlo nervioso, le dije que uno también tiene su condición social. Pero el hombre se dio cuenta que yo estaba blando y desembuchó las cifras. Graso error. Allí no más le saqué sesenta. El reglamento era éste: todos sabían que yo era el hombre gol, así que los pases vendrían a mí como un solo hombre. Yo tenía que eludir a dos o tres y tirar apenas desviado o pegar en la tierra y mandarme la parte de la bronca. El coso decía que nadie se iba a dar cuenta que yo corría pa los italianos. Dijo que también iban a tocar a Murias, porque era un tipo macanudo y no lo tomaba a mal. Le pregunté solapadarnente si también Murias iba a entrar en Talleres y me contestó que no, que ese puesto era diametralmente mío. Pero después en la cancha lo de Murias fue una vergüenza. El pardo no disimuló ni medio: se tiraba como una mula y siempre lo dejaban en el suelo. A los veintiocho minutos ya lo habían expulsado porque en un escrimaye le dio al entreala de ellos un codazo en el hígado. Yo veía de lejos tirándose de palo a palo al meyado Valverde que es de esos idiotas que rechazan muy pitucos cualquier oferta como la gente, y te juro por la vieja que es un amater de órdago, porque hasta la mujer, que es una milonguita, le mete los cuernos en todo sector. Pero la cosa es que el meyado se rompía y se le tiraba a los pies nada menos que a Bademian, ese armenio con patada de burro que hace tres años casi mata de un tiro libre al golero del Cardona. Y pasa que te contaglás y sentís algo dentro y empezás a eludir y seguís haciendo dribles en la línea del córner como cualquier mandrake y no puede ser que con dos hombres menos (porque al Tito también lo echaron, pero por bruto) nos perdiéramos el ascenso. Dos o tres veces me la dejé quitar, pero, ¿sabés?, me daba un dolor bárbaro porque el jalva que me marcaba era más malo que tomar agua sudando y los otros iban a pensar que yo había disminuido mi estándar de juego, Allí el entrenador me ordenó que jugara atrasado para ayudar a la defensa y yo pensé que eso me venía al trome porque jugando atrás ya no era el hombre-gol y no se notaría tanto si tiraba como la mona. Así y todo me mandé dos boleos que pasaron arañando el palo y estaba quedando bien con todos. Pero cuando me corrí y se la pasé al ñato Silveira para que entrara él y ese tarado me la pasó de nuevo, a mí que estaba solo, no tuve más remedio que pegar en la tierra porque si no iba a ser muy bravo no meter el gol. Entonces mientras yo hacía que me arreglaba los zapatos el entrenador me gritó a lo Tittarufo: «¿Qué tenés en la cabeza? ¿Moco?» Esto, te juro, me tocó aquí adentro, porque yo no tengo moco y si no preguntale a don Amílcar, él siempre dijo que soy un puntero inteligente porque juego con la cabeza levantada. Entonces ya no vi más, se me subió la calabresa y le quise demostrar al coso ése que cuando quiero sé mover la guinda y me saqué de encima a cuatro o cinco y cuando estuve solo frente al golero le mandé un zapatillazo que te lo vogliodire y el tipo quedó haciendo sapitos pero exclusivamente a cuatro patas. Miré hacia el entrenador y lo encontré sonriente como aviso de Rider y recién entonces me di cuenta que me había enterrado hasta el ovario. Los otros me abrazaban y gritaban: «¡Pa los contras! », y yo no quería dirigir la visual hacia donde estaba don Amílcar con el doctor Urrutia, o sea justo en la banderita de mi córner, pero en seguida empezó a llegarme un kilo de putiadas, en las que reconocí el tono mezzosoprano del delegado y la ronquera con bíter de mi fuente de recursos. Allí el partido se volvió de trámite intenso porque entró la hinchada de ellos y le llenaron la cara de dedos a más de cuatro. A mí no me tocaron porque me reservaban de postre. Después quise recuperar puntos y pasé a colaborar con la defensa, pero no marcaba a nadie y me pasaban otro. Dificil, dijo Cañete. La enfermera que me trata como al rey Farú y que tiene como ya lo habrás jalviado, su bruta plataforma electoral, dice que tengo para un semestre. Por ahora no está mal, porque ella me sube aúpa para lavarme ciertas ocasiones y yo voy disfrutando con vistas al futuro. Pero la cosa va a ser después; el período de pases ya se acaba, sintetizando, que estoy colgado. En la fábrica ya le dijeron a la vieja que ni sueñe que me vayan a esperar. Así que no tendré más remedio que bajar el cogote y apersonarme con ese chitrulo de Urrutia, a ver si me da el puesto en Talleres como me había prometido.




19 comentarios :

  1. La puta que escribía lindo el hombre.
    Pero la verdad es que, después de la paliza, hace falta bastante más que espíritu amateur para jugar en estos tiempos, que no son los de 1920 precisamente.
    Lo mejor es que uno cierra los ojos y logra "ver" al tipo "a cococho" (a upa) de la enfermera, todo hecho pelota...
    Cuando nosotros podamos volver a abrir los ojos del todo, capaz que la veo completa a la mina, capaz...
    Un abrazo

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  2. Recuerdo la primera vez que leí este cuento...Un cuento de fútbol, me dije, pues vaya.Era una recopilación de cuentos sobre fútbol que un amigo había hecho para sus alumnos(reticentes a la lectura pero muy forofos del balón).Después de leerlos, éste y uno de Eduardo Galeano son los que recuerdo especialmente, cambié de parecer.Me dirigí a mi amigo y le dije:ahora me parece otra cosa el fútbol.Y es que la buena literatura siempre saca lo mejor...hasta del fútbol;)
    Besos y suerte para esa clasificación.
    PS.¿LLegaremos juntos a la final?¿Escribirías un cuento de ese encuentro?

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  3. Se te nota, querido Santi, que vos sos de Propios pal otro lado.
    Besos.

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  4. FERNANDO:
    Este cuento de Benedetti es tal cual mire. Bueno, más o menos. Yo le encuentro algunas inconsistencias en ese lenguaje coloquial que usa. Es que Don Mario no se animaba a escribir mal del todo, cosas de la época y entonces se le cuelan algunos giros clase media. Pero describe de forma admirable el ambiente del fóbal de los cuadros chicos, esos de barrio, en aquella época. No es muy diferente hoy día. Digamos que yo soy mismamente de Propios pal otro lado, conozco toda esa zona que nombra Don Mario al dedillo, Cuchilla Grande, que ahora se llama Belloni, la calle Torricelli, ahí al lado, en Bella Italia y él nombra a Corrales, bueno, yo vivo a una cuadra de Corrales y en realidad el Club de rompe y raja que siempre hubo ahí, famoso por las piñatas es el Villa Española, del barrio del mismo nombre, barrio del Canario Luna, barrio de obreros anarquistas y de malandras memorables. Como que en ese barrio reubicaron a todas las familias del bajo que expulsaron del centro cuado se construyó la rambla sur y se demolió la vieja muralla colonial. Así que todos los fiolos y las yiras y los chorros de la zona de burdeles de la ciudad vieja terminaron ahí. Y el Tata, a sus 14 años, fue mozo de bar ahí. Si tendrá calle el Tata. Por ahí pasaba la vía del tren que iba del centro al hipódromo, con toda su fauna burrera a cuestas.
    Así que cómo verás, siempre hubo mafia, joda, barras bravas y giles que se hicieron matar por la camiseta.
    Qué cosa el fóbal.

    Hay un cuento de Fontanarrosa, que creo que se llama "El hincha", no estoy seguro, y es sensacional. Lo voy a buscar.

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  5. MARISA:

    ¿Un cuento de fóbal yo?
    Ni se te ocurra. Yo soy un futbolero de los mundiales nomás. No sé nada de este fascinante deporte.
    En Uruguay no soy de ningún cuadro.
    A veces, cuando le empieza a ir bien a Danubio, que es el club de mi barrio, más menos por esa zona que menciona Benedetti, cuando le empieza a ir bien digo, me hago danubiano, pero en pocos días me olvido.
    No. El que debería escribir un cuento de la final sería el Gato Utópico, o Goliardo, por qué no?

    Un abrazo

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  6. Acá se tendría que armar una como en cualquier cancha más allá de Propios porque el cuento alcanza para muchos comentarios.
    Voy a empezar por el principio:
    Te felicito Santi por la elección del cuento.
    Nos viene bien para no andar "llenándonos la boca", como diría el puntero izquierdo, conque fútbol era el de antes cuando se podía ir con la familia al estadio. Fijate bien lo que le pasó a Ulpiana, a quien imagino una señora de su casa y fuerza viva del barrio:)
    Y también nos viene bien para sospechar que si antes era así la cosa, no puede ser tan limpia ahora.
    Que no vale la pena pelear por los resultados porque los de afuera, en este tema, somos de palo.
    Benedetti pintó como nadie al Uruguay de aquellos años en el que ya se estaba gestando lo que después vendría. Por eso no comparto la admiración por lo que escribió en tiempos de exilio. Para mí lo mejor está antes, pero hay un pequeño detalle : casi nadie se ha molestado en leerlo.
    Me parece que tenés Montevideanos muy a mano, o muy en la memoria ,porque en el cuento de la Matilde yo sentí el aroma nostálgico de esos cuentos.
    Pienso seguir opinando, pero fraccionado, porque, como diría Urrutia, es una barbaridad que una inteligencia como yo trabaje a lo bestia como comentarista en este díscolo bloss.
    .

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  7. Bó, Flaca, en qué se me nota bó, en que se me nota, tás diciendo cualquier bolazo tás, vos sabés que yo me codié con el chetaje más cheto que hasta en el Radiso y en el Conra anduve que te queda introsi(*) te queda, que si yo vivo cerca del hipódramo y del Villa vos también vivís cerca del otro hipódramo que es más fulero todavía y estás re cerca del roñoso barrio Obelisco, tamo?

    (*)NOTA:
    Introzzi, tienda por departamentos que se caracterizaba por vender ropa que siempre te quedaba grande.
    Quédó como un modismo pa siempre.

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  8. MARPLE:
    Tiene usted razón, sus comentarios son un lujo para este blog de mierda.
    No gaste pólvora en chimangos.
    Hoy está bien , porque se trata de un cuento de Don Mario, y amerita que usted condescienda a comentar.

    "Montevideanos", que fue lo primero que leí de Bendetti, en cuánto salió,por supuesto que lo presté y lo perdí. Pero claro que lo tenía en la memoria y por eso, dada la ocasión mundialista, me acordé de este cuento y lo fui a buscar a Santa Interné.
    Como ahora voy a salir a buscar el de Fontanarrosa, que ese sí sabía de lo que estaba hablando con esto del fóbal.

    Lo de la Matilde es distinto, lo que yo tenía en la mano eran los "Cuentos Completos" de Benedetti y los "Cuentos Completos" de Cortázar, entonces agarré a "La familia Iriarte" por un lado y a "La señorita Cora" por el otro y le afané el estilo a uno y la historia al otro y construí ese plagio mixto. Tal cual lo explico a pie de página en el posteo de marras y que si usted hubiera prestado atención, hubiera leído la mencionada aclaración.
    Es cierto sí, que mi lenguaje coloquial proviene directamente de mi origen orillero, del que usted tantas veces parece dudar.

    Ya que menciona usted a "Montevideanos", ¿cómo joraca se llamaba aquel cuento en que unos muchachos se metían por un respiradero a espiar el baño de las mujeres y se quedaban encerrados?
    Me encantaría volver a leerlo, nunca pierdo aquella emoción voyeur adolescente.
    Besos

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  9. Anónimo4/7/10 19:04

    Santi, esta mañana en El País (Madrid) han hablado de un cuento de Fontanarrosa (se lo estaban aplicando a la selección argentina) que no sé cómo se llama pero que tiene por protagonista an personaje llamado "el viejo Casale". Me lo he leído (en la página oficial de Fontanarrosa). Aquí os lo pongo (el enlace) por si lo queréis leer. Tiene que ver con todo lo de las cábalas y los ritos futboleros. Es un poco incómodo de leer por el formato de la página

    http://www.negrofontanarrosa.com/publica/cuentos/fp_cn_t.asp?id=17

    En la web oficial seguro que encuentras lo que buscas.
    http://www.negrofontanarrosa.com/main.htm

    María

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  10. Hermoso el cuento, para mí, impecable. Me es imposible juzgar el habla, pero me resulta verosímil ciento por ciento. Y es cierto que desnuda la idealización que solemos hacer del fútbol "familiar" de antaño. Pasiones siempre fueron pasiones, y cómo no iba a haber lado oscuro.
    En cuanto a lo del cuento sobre la final... No se crea, yo también soy un fana de ocasión. Me falta lenguaje, conocimiento técnico y picardía de verdadero conocedor (para empezar, no paso de espectador televisivo y siempre fui de madera para jugar). Tenés razón cuando decís que el Negro Fontanarrosa sí que la tenía clara la cuestión. Lo mío es puro chamuyo argento, que de eso sí sabemos. Además, como ya lo apuntó Fernando, después del palizón de ayer, casi no quedan ganas de hablar del tema. Si no fuera por Uruguay...
    Abrazos celestes.

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  11. Con todo respeto,vaya a cagar , Don Santi de las Orillas. No es necesario que me explique tanto del origen de sus cuentos y comento acá porque se me antoja.Y nada podrá parar mi verborragia si yo no quiero, tamo?
    El cuento se llama
    Inocencia
    http://www4.loscuentos.net/cuentos/other/2/5/71/

    De nada!
    el 4 de setiembre es el Día de la secretaria:)

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  12. Pequeña contribución al tema del fobal.

    "(...)Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado (la cancha), la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno.

    Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos (...)".

    "EL FUTBOL A SOL Y SOMBRA",El hincha. E. Galeano

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  13. MARÍA:
    Seas quién seas, (porque a veces me parece que te conozco che, te siento como un aire a alguien, yo qué sé...)
    Bueno, te decía que seas quién seas, tu dato de ese cuento del Negro Fontanarrosa vale oro.
    No es el cuento que yo digo, que creo que hasta una vez lo colgó Fernando, sino uno mucho más impresionante, este, el del Viejo casale.
    Tanto, que voy a dar por terminado este posteo y voy a colgar acto seguido el cuento del Negro.

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  14. GOLIARDO:
    Si te gustó el de Benedetti, esperá a leer el del Negro. Seguro que ya lo conocés, pero no está demás releerlo.
    Esto sí que es el habla coloquial rioplatense en estado puro.
    Qué genio el Negro.

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  15. MARPLE:

    Su mandada a cagar me resultó desopilante.
    No voy a tener más remedio que ponerme las pilas el día de la secretaria. Mirá vos, se llamaba "inocencia" el cuento.
    ¿Te acordás de "Despedida de soltero"
    Un beso.
    Guardate la verborragia para lo que voy a colgar ahora, aunque seguro ya lo leíste. Vos te leíste todo...

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  16. FLAQUITA:

    Leete lo que voy a colgar del Negro.
    Salí con ese inteletual del Galeano.
    Se me pone poéticamente sociológico y a mí se me cae un huevo.

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  17. Anónimo4/7/10 22:25

    Me alegro de que haya servido, Santi ;-)), la verdad es que cuando lo leí esta mañana me pareció que os iba a interesar. Finalmente parece que los periodistas deportivos españoles no son tan brutos como a veces pienso, pues uno de ellos ha sido el que lo ha mencionado y... ahí estaba yo, para recoger el pase ...;-)).
    No, lamentablemente no nos conocemos, de verdad...pero ojalá fuera así!

    María

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  18. Anónimo4/7/10 22:41

    Aquí os dejo el enlace en el que se menciona el cuento, por si os interesa a colación de qué lo citaba El País. El autor es Enric González, que normalmente es corresponsal en Oriente Medio.

    http://blogs.elpais.com/dibuje-maestro/2010/07/casale-resucita.html

    María

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