E N T R A D A S
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E T I Q U E T A S


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4 de julio de 2010

EL VIEJO CASALE - (dicen que es el mejor cuento del Negro sobre fútbol.)





Yo sé que esto es larguísimo, pero vale la pena.
El que quiera leer cortito que se vaya a Facebook o a Twitter.
¿Quieren saber cómo se habla en el Rio de la Plata todos los días?
Bueno, se habla así.
Habría que poner un glosario al final para los españoles que entran aquí, seguro no entenderán muchas cosas.
¿Quieren saber cómo vive el fútbol buena parte de la población por estas latitudes?
Bueno, así como cuenta el Negro.
Qué grande el Negro.


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Sí, yo sé que ahora hay quienes dicen que fuimos unos hijos de puta por lo que hicimos con el viejo Casale, yo sé. Nunca falta gente así. Pero ahora es fácil decirlo, ahora es fácil. Pero había que estar esos días en Rosario para entender el fato, mi viejo, que hablar al pedo ahora habla cualquiera.
Yo no sé si vos te acordás lo que era Rosario en esos días anteriores al partido. ¡Y qué te digo "esos días"! ¡Desde semanas antes ya se venía hablando del partido y la ciudad era una caldera, porque eso era lo que era la ciudad! Claro, los que ahora hablan son esos turros que después vos los veías por la calle gritando y saltando como unos desgraciados, festejando en pedo a los gritos y después ahora te salen con que son... ¿qué son?... moralistas... ¿De qué se la tiran, hijos de mil putas? Ahora son todos piolas, es muy fácil hablar. Pero si vos vieras lo que era la ciudad en esos días, hermano, prendías un fósforo y volaba todo a la mierda. No se hablaba de otra cosa en los boliches, en la calle, en cualquier parte. Saltaban chispas, te aseguro. Y la cosa arrancó con el fato de las cábalas. O mejor dicho, de los maleficios.
Hay que entender que no era un partido cualquiera, hermano, era una final final. Porque si bien era una semifinal, el que ganaba después venía a jugar a Rosario y le rompía el culo a cualquiera. Fuera Central como Ñul, acá le hacía la fiesta a cualquiera. ¡Y cómo estaban los lepra! 
¡Eso, eso tendrían que acordarse ahora los que hablan al reverendo pedo y nos vienen a romper las pelotas con el asunto del viejo Casale! ¿No se acuerdan esos turros cómo estaban los lepra? ¿No se acuerdan ahora, mi viejo? Había que aguantarlos porque se corrían una fija, pero una fija se corrían, hermano, que hasta creo que se pensaban que nos iban a llenar la canasta. No que solo nos iban a hacer la colita sino que además nos iban a meter cinco, en el Monumental y para la televisión. ¡Pero por qué no se van a la concha de su madre! ¡Qué mierda nos van a hacer cinco esos culosroto! ¡Así se la comieron doblada! ¡Qué pija que tienen desde ese día y no se la pueden sacar! 
Pero la verdad, la verdad, hermano, con una mano en el corazón, que tenían un equipazo, pero un equipazo, de padre y señor mío.
Hay que reconocerlo. Porque jugaban que daba gusto, el buen toque y te abrochaban bien abrochado. Estaba Zanabria, el Marito Zanabria; el Mono Obberti, ¡Dios querido, el Mono Obberti, qué jugador! Silva el que era de Lanús, el albañil. ¡Montes! Montes de cinco; Santamaría, el Cucurucho Santamaría, qué sé yo, era un equipazo, un equipazo hay que reconocer, y la lepra se corría una fija. ¿Sabés cuántos había en la ruta a Buenos Aires, el día del partido? Yo no sé, eran miles, millones, yo no sé de dónde habían salido tantos leprosos. Si son cuatro locos y de golpe, para ese partido, aparecieron como hormigas los desgraciados. Todos fueron. ¡Lo que era esa ruta, papito querido! Entonces, oíme, había que recurrir a cualquier cosa. Hay partidos que no podés perder, tenés que ganar o ganar. No hay tutía. Entonces si a mí me decían que tenía que matar a mi vieja, que había que hacer cagar al presidente Kennedy, me daba lo mismo, hermano. Hay partidos que no se pueden perder. ¿Y qué? ¿Te vas a dejar basurear por estos soretes para que te refrieguen después la bandera por la jeta toda la vida? No, mi viejo. Entonces, ahí, hay que recurrir a cualquier cosa. Es como cuando tenés un pariente enfermo ¿viste? tu vieja, por ejemplo, que por ahí sos capaz hasta de ir a la iglesia ¿viste? Y te digo, yo esa vez no fui a la iglesia, no fui a la iglesia porque te juro que no se me ocurrió, mirá vos, que si no... te aseguro que me confesaba y todo si servía para algo. Pero con los muchachos enganchamos con la cuestión de las brujerías, de la ruda macho, de enterrar un sapo detrás del arco de Fenoy, de tirar sal en la puerta de los jugadores de Ñubel y de todas esas cosas de que siempre se habla. Por supuesto que todas las brujas del barrio ya estaban laburando en la cosa y había muñecos con camiseta de Ñubel clavados con alfileres, maldiciones pedidas por teléfono y hasta mi vieja que no manya mucho del asunto tenía un pañuelo atado desde hacía como diez días, de esos de "Pilato, Pilato, si no gana Central en River no te desato". Después la vieja decía que habíamos ganado por ella, pobre vieja, si hubiera sabido lo del viejo Casale, pero yo le decía que sí para no desilusionarla a la vieja.
Pero todo el fato de la ruda macho y el sapo de atrás del arco eran, qué sé yo, cosas muy generales, ya había tipos que lo estaban haciendo y además, el partido era en el Monumental y no te vas a meter en la pista olímpica a enterrar un sapo porque vas en cana con treinta cadenas y no te saca ni Dios después, hermano. Entonces, me acuerdo que empezamos con la cosa de las cábalas personales. Porque me acuerdo que estábamos en el boliche de Pedro y veníamos hablando de eso. Entonces, por ejemplo, resolvimos que a Buenos Aires íbamos a ir en el auto del Dani porque era el auto con el que habíamos ido una vez a La Plata en un partido contra Estudiantes y que habíamos ganado dos a cero. Yo iba a llevar, por supuesto, el gorrito que venía llevando a la cancha todos los últimos partidos y no me había fallado nunca el gorrito. A ese lo iba a llevar, era un gorrito milagroso ese. El Coqui iba a ir con el reloj cambiando de lugar, o sea en la muñeca derecha y no en la izquierda, porque en un partido contra no sé quién se lo había cambiado en el medio tiempo porque íbamos perdiendo y con eso empatamos. O sea, todo el mundo repasó todas las cábalas posibles como para ir bien de bien y no dejar ningún detalle suelto. Te digo más, estuvimos como media hora discutiendo cómo mierda estábamos parados en la tribuna en el partido contra Atlanta para pararnos de la misma manera en el partido contra la lepra; el boludo de Michi decía que él había estado detrás del Valija y el Miguelito porfiaba que el que había estado detrás del Valija era él. Mirá vos, hasta eso estudiamos antes del partido, para que veas cómo venía la mano en esos días. ¿Y sabés qué te lleva a eso, hermano, sabés qué te lleva a eso? El cagazo, hermano, el cagazo, el cagazo te lleva a hacer cualquier cosa, como lo que hicimos con el viejo Casale.
Porque si llegábamos a perder, mamita querida, nos teníamos que ir de la ciudad, mi viejo, nos teníamos que refugiar en el extranjero, te juro, no podíamos volver nunca más acá. Íbamos a parecer esos refugiados camboyanos que se tomaron el piro en una balsa. Te juro que si perdíamos nosotros agarrábamos el Ciudad de Rosario y por acá, por el Paraná, nos teníamos que ir todos, millones de canallas, no sé, a Diamante, a Perú, a Cuzco, a la concha de su madre, pero acá no se iba a poder vivir nunca más con la cargada de los leprosos putos, mi viejo. Ya el Miguelito había dicho bien claro que él se la daba, que si perdíamos agarraba un bufo y se volaba la sabiola y te digo que el Miguelito es capaz de eso y mucho más porque es loco el Miguelito, así que había que creerle. O hacerse puto, no sé quién había comentado la posibilidad de hacerse trolo y a otra cosa mariposa, darle a las plumas y salir vestido de loca por Pellegrini y no volver nunca más a la casa. Pero, te digo, nadie quería ni siquiera sentir hablar de esa posibilidad. Ni se nombraba la palabra "derrota".
Era como cuando se habla del cáncer, hermano. Vos ves que por ahí te dicen "la papa", o "tiene otra cosa", "algo malo", pero el cangrejo, mi viejo, no te lo nombra nadie. Y ahí fue cuando sale a relucir lo del viejo Casale. 
El viejo Casale era el viejo del Cabezón Casale, un pibe que siempre venía al boliche y que durante años vino a la cancha con nosotros, pero que ya para ese entonces se había ido a vivir al norte, a Salta, creo, lo vi hace poco por acá, que estaba de paso. Y ahí fue que nos acordamos de que un día, en la casa del Cabezón, el viejo había dicho que él nunca, pero nunca, lo había visto perder a Central contra Ñul. Me acuerdo que nos había impresionado porque ese tipo era un privilegiado del destino. Aunque al principio vos te preguntás, "¿Cómo carajo hizo este tipo para no verlo perder nunca a Central contra Ñul? ¿Qué mierda hizo? Este coso no va nunca a la cancha". Porque, oíme, alguna vez lo tuviste que ver perder, a menos que no vayás a los clásicos. Y ojo que yo conozco muchos así, que se borran bien borrados de los clásicos. O que van en Arroyito, pero que a la cancha del Parque no van en la puta vida. Y me acuerdo que le preguntamos eso al viejo y el viejo nos dijo que no, y nos explicó. El iba siempre, un fana de Central que ni te cuento, pero se había dado, qué sé yo, una serie de casualidades que hicieron que en un montón de partidos con Ñul él no pudiera ir por un montón de causas que ni me acuerdo. Que estaba de viaje por Misiones —el viejo era comisionista—; que ese día se había torcido un tobillo y no podía caminar, que estaba engripado, que le dolía un huevo, qué sé yo, en fin, la verdad, hermano que el viejo la posta posta era que nunca le había tocado ver un partido en que la lepra nos hubiera roto el orto. Era un privilegiado el viejo y además, un talismán, querido, porque así como hay tipos mufa que te hacen perder partidos adonde vayan, hay otros que si vos los llevás es número puesto que tu equipo gana. No es joda. Y el viejo Casale era uno de estos, de los ojetudos.
Entonces ahí nos dijimos "Este viejo tiene que estar en el Monumental contra Ñubel. No puede ser de otra forma. Tiene que estar".
Claro, dijimos, seguro que va a estar, si es fana de Central, canalla a muerte. Pero nos agarró como la duda ¿viste? porque nosotros no era que lo veíamos todos los días al viejo, te digo más, desde que el Cabezón se había ido al norte a laburar, al viejo de él no lo habíamos vuelto a ver ni en la cancha, ni en la calle ni en ninguna parte. Además, el viejo ya estaba bastante veterano porque debía tener como ochenta pirulos por ese entonces. Bah, en realidad ochenta no, pero sus sesenta, sesenta y cinco años los tenía por debajo de las patas.
Entonces, con el Valija, el Colorado y el Miguelito decimos "vamos a la casa del viejo a asegurarnos que va y si no va lo llevamos atado". Porque también podía ser que el viejo no fuera porque no tuviera guita, qué sé yo. Nosotros ya habíamos pensado en hacer una rifa a beneficio, una kermesse, cualquier cosa. El viejo tenía que ir, era una bandera, un cheque al portador.
La cuestión es que vamos a la casa y... ¿a qué no sabés con lo que nos sale el viejo? Que andaba mal del bobo y que el médico le había prohibido terminantemente ir a la cancha, mirá vos. Nos sale con eso. Que no. Que había tenido un infarto en no sé qué partido, en un partido de mierda después que una pelota pegó en un palo, que había estado muerto como media hora y lo habían salvado entre los indios con respiración artificial y masajes en el cuore, que no había clavado la guampa de puro pedo y que le había quedado tal cagazo que no había vuelto a ir a la cancha desde hacía ya, mirá lo que te digo, dos años.
¡Hacía dos años que no iba a la cancha el viejo ese! Y no era solo que él no quería ir sino que el médico y, por supuesto, la familia, le tenían terminantemente prohibido ir, lógicamente. No sé si no le prohibían incluso escuchar los partidos por radio, no sé si no se lo prohibían, para que no le pateara el bobo, porque parece que el viejo escuchaba un pedo demasiado fuerte y se moría, tan jodido andaba. Vos le hacías ¡Uh! en la cara y el viejo partía. ¡Para qué! Te imaginás nosotros, la desesperación, porque eso era como un presagio, un anuncio del infierno, hermano, era un preanuncio de que nos iban a hacer cagar en Buenos Aires, mi viejo. Entonces empezamos a tratar de hacerle la croqueta al viejo, a convencerlo, a decirle "Pero mire, don Casale, usted tiene que estar, es una cita de honor. ¡Qué va a estar mal usted del cuore, si se lo ve cero kilómetro! Vamos, don Casale —me acuerdo que lo jodía Miguelito—, ¿cuántos polvos se echa por día? Usted está hecho un toro". Pero el viejo, ni mierda, en la suya. Que no y que no.
Le decíamos que el partido iba a ser una joda, que Ñubel tenía un equipo de mierda y que ya a los quince minutos íbamos a estar tres a cero arriba, que el partido era una mera formalidad, que el gobierno ya había decidido que tenía que ganar Central para hacer feliz a mayor cantidad de gente. No sé, no sé la cantidad de boludeces que le dijimos al viejo para convencerlo. Pero el viejo nada, una piedra el hijo de puta. Para colmo ya habían empezado a rondar la mujer del viejo, madre del Cabezón, y una hermana del Cabezón, que querían saber qué carajo queríamos decirle nosotros al viejo en esa reunión, porque medio que ya se sospechaban que nosotros no íbamos para nada bueno. En resumen que el viejo nos dijo que no, que ni loco, que ni siquiera sabía si iba a poder resistir la tensión de saber que se jugaba el partido, aun sin escucharlo. Porque el viejo los diarios los leía, tan boludo no era, y sabía cómo venía la mano, cómo era la cosa, cómo formaban los equipos, suplentes, historial, antecedentes, chaquetillas, color, todo. Nos dijo más. "Ese día —nos dijo— bien temprano, antes de que empiecen a pasar los camiones y los ómnibus con la gente yendo para Buenos Aires, yo me voy a la quinta de un hermano mío que vive en Villa Diego". No quería escuchar ni los bocinazos el viejo. "Me voy tempranito a lo de mi hermano, que a mi hermano le importa un sorete el fútbol, y me paso el día ahí, sin escuchar radio ni nada". Porque el viejo decía y tenía razón, que si se quedaba en la casa, por más que se encerrara en un ropero, algo iba a oír, algún grito, algún gol, alguna cosa iba a oír, pobre desgraciado, y se iba a quedar ahí mismo seco en el lugar. Así que se iba a ir a radicar en la quinta de ese hermano que tenía, para borrarse del asunto.
Muy bien, muy bien. Te digo que salimos de allí hechos bosta porque veíamos que la cosa venía muy mal. Casi era ya un dato seguro como para decir que éramos boleta. Para colmo, al Valija, el día anterior le había caído una tía del campo y él se acordaba que, en un partido que perdimos con San Lorenzo, esa misma tía le había venido el día antes. Era un presagio funesto el de la tía.
Fue cuando decidimos lo del secuestro. Nos fuimos al boliche y esa noche lo charlamos muy seriamente. El Dani decía que no, que era una barbaridad, que el viejo se nos iba a morir en el viaje, o en la cancha, y que después se iba a armar un quilombo que íbamos a terminar todos en cana y que, además, eso sería casi un asesinato. Pero al Dani mucha bola no le dimos porque ha sido siempre un exagerado y más que un exagerado, medio cagón el Dani. Pero nosotros estábamos bien decididos y más que nada por una cosa que dijo el Valija: el viejo estaba diez puntos. Había tenido un infarto, es cierto. Pero hay miles de tipos que han tenido un infarto y vos los ves caminando tranquilamente por la yeca y sin hacer tanto quilombo como este viejo pelotudo, con eso de meterse adentro de un ropero, o no ir a la cancha, o dejar que te rigoree la familia como la esposa y la otra, la hermana del Cabezón. Por otra parte, y vos lo sabés, los médicos son unos turros, pero unos turros que se ve que lo querían hacer durar al viejo mil años para sacarle guita, hacerle experimentos y chuparle la sangre. Y además, como decía el Miguelito y eso era cierto, vos lo veías al viejo y estaba fenómeno. Con casi sesenta años no te digo que parecía un pendejo, pero andaba lo más bien. Caminaba, hablaba, se sentaba, qué sé yo, se movía. ¡Chupaba! Porque a nosotros nos convidó con Cinzano y el viejo se mandó su medidita, no te digo un vasazo, pero su medidita se mandó. La cosa es que el Miguelito elaboró una teoría que te digo, aún hoy, no me parece descabellada. ¡El viejo era un turro, hermano! Un turrazo que especulaba con el fato del bobo para pasarla bien y no laburarla nunca más en la vida de Dios. Con el sover del bobo no ponía el lomo, lo atendían a cuerpo de rey y —la tenía a la vieja y a la hermana del Cabezón pendientes de él— viviendo como un bacán, el viejo. Y... ¿de qué se privaba? De algún faso; que no sé si no fasearía escondido; y de no ir a la cancha. Fijate vos, eso era todo. Y vivía como Carolina de Mónaco el otario. Bueno, con ese argumento y lo que dijo el Colorado se resolvió todo.
El Colorado nos habló de los grandes ideales, de nuestra misión frente a la sociedad, de nuestro deber frente a las generaciones posteriores, los pendejos. Nos dijo que si ese partido se perdía, miles y miles de pendejos iban a sufrir las consecuencias. Que, para nosotros, y eso era verdad, iba a ser muy duro, pero que nosotros ya estábamos jugados, que habíamos tenido lo nuestro y que, de últimas, teníamos experiencias en malos ratos y fulerías. Pero los pibes, los pendejitos de Central, esos, iban a tener de por vida una marca en sus vidas que los iba a marcar para siempre, como un fierro caliente. Que las cargadas que iban a recibir esos pibes, esas criaturas, en la escuela, los iban a destrozar, les iban a pudrir el bocho para siempre, iban a ser una o dos generaciones de tipos hechos bolsa, disminuidos ante los leprosos, temerosos de salir a la calle o mostrarse en público. Y eso es verdad, hermano, porque yo me acuerdo lo que eran las cargadas en la escuela primaria, sobre todo.
Yo me acuerdo cuando perdimos cinco a tres con la lepra en el Parque después de ir ganando dos a cero, cuando se vendió el Colorado Bertoldi, que todavía se estará gastando la guita, y te juro que yo por una semana no me pude levantar de la cama porque no me atrevía a ir a la escuela para no bancarme la cargada de los lepra. Los pibes son muy hijos de puta para la cargada, son muy crueles. ¿No viste cómo descuartizan bichos, que agarran una langosta y le sacan todas las patas? Son unos hijos de puta los pibes en ese sentido. Y lo que decía el Colorado era verdad. Ahora todo el mundo habla de la deuda externa, y bueno, hermano, eso era algo así como lo de la deuda externa, que por la cagada de cuatro reverendos hijos de puta que empeñaron el país, la tenemos que pagar todos y los hijos y los hijos de nuestros hijos. Y si estaba en nosotros hacer algo para que eso no pasara, había que hacerlo, mi querido. Además, como decía el Colorado, ya no era el problema de la cargada de los pendejos ñubelistas, está también el fato del exitismo. Los pibes ven que gana un equipo y se hacen hinchas de ese equipo, son así, casquivanos. Son hinchas del campeón. Entonces, ponele que hubiese ganado Ñubel y... ¡a la mierda! ... de ahí en más todos los pibes se hacían de Ñubel, ponele la firma. Y no te vale de nada llevarlos a la cancha, conversarlos, hablarles del Gitano Juárez o el Flaco Menotti, ni comprarles la camiseta de Central apenas nacen. No te vale de nada. Los pendejos ven que sale River campeón y son de River. Son así. Y en ese momento no era como ahora que, mal que mal, vos los llevás al Gigante y los pibes se caen de culo. Entonces, cuando van al chiquero del Parque, por mejor equipo que pueda tener Ñul, los pibes piensan "Yo no puedo ser hincha de esta villa miseria" y se hacen de Central. Porque todo entra por los ojos y vos ves que ahora los pibes por ahí ni siquiera han visto jugar a Central o a Ñul y ya se hacen hinchas de Central por el estadio. Es otra época, los pendejos son más materialistas, yo no sé si es la televisión o qué, pero la cosa es que se van de boca con los edificios.
Entonces la cosa estaba clara, había que secuestrar al viejo Casale, o si no aguantarse que quince, veinte años después, hoy, por ejemplo, la ciudad estuviese llena de leprosos nacidos después de ese partido, y esto hoy, ¿sabés lo que sería? Beirut sería un poroto al lado de esto, hermano, te juro.
El que organizó la "Operación Eichmann", como la llamamos, fue el Colorado. La llamamos así porque ese general alemán, el torturador, que se chorearon de acá una vez los judíos ¿viste? y lo nuestro era más o menos lo mismo. El Colorado es un tipo muy cerebral, que le carbura muy bien el bocho y él organizó todo. El Colorado ya no estaba para ese entonces en la O.C.A.L. La O.C.A.L., no sé si sabés, es una organización de acá, de Rosario, que se llama así porque son iniciales, O.C.A.L. "Organización Canalla Anti Lepra". Son un grupo de ñatos como el Ku-Klux-Klan, más o menos, que se reúnen en reuniones secretas y no sé si no van con capucha y todo a las reuniones, o si queman algún leproso vivo en cada reunión. Mirá, yo no sé si es requisito indispensable ser hincha de Central, pero seguro seguro, lo que tenés que hacer es odiar a los lepra. Tenés que odiar más a los lepra que lo que querés a Central.
Hacen reuniones, escriben el libro de actas, piensan maldades contra los lepra, festejan fechas patrias de partidos que les hemos ganado, tienen himnos, son como esos tipos, los masones esos, que nadie sabe quiénes son. Andan con antorchas. Bueno, de la O.C.A.L., de la O.C.A.L. al Colorado lo echaron por fanático, con eso te digo todo. Pero es un bocho el Colorado y él fue el que organizó todo el operativo.
Y te la cuento porque es linda, te la cuento porque es linda, no sé si un día de estos no aparece en el Selecciones y todo. Averiguamos qué ómnibus iba para Villa Diego, adonde tenía la quinta el hermano del viejo Casale. Desde donde vivía el viejo, ahí por San Juan al mil cuatrocientos, lo único que lo dejaba en ese entonces, si mal no recuerdo, era el 305 que pasaba por la calle San Luis. O sea que el viejo tenía que tomarlo en San Luis-Paraguay o San Luis-Corrientes, no más allá de eso a menos que fuera muy pelotudo y lo fuera a tomar a Bulevar Oroño que no sé para qué mierda iba a hacer eso. Ahora, la duda era si el viejo se iba a ir en ómnibus o en auto, porque si se iba en auto nos recagaba, pero nos jugábamos a que se iba a ir en ómnibus porque auto no tenía y seguro que el hermano tampoco tenía porque debía ser un muerto de hambre como él, seguramente. Y te digo que la cosa venía perfecta, porque el viejo nos había dicho que iba a salir bien temprano para no infartarse con las bocinas, o sea que nosotros podíamos combinarlo con el horario de salida nuestra para el partido. Porque también nos cagaba si salía a la una de la tarde para Villa Diego, porque después ¿cómo llegábamos nosotros a Buenos Aires para la hora del partido con el quilombo que era la ruta y en un ómnibus de línea? Lo más probable es que nos hiciéramos pelota en el camino por ir a los pedos. Y por otra parte, hermano, Villa Diego queda saliendo para Buenos Aires o sea que la cosa estaba clavada, era posta posta.
Después hubo que hablar con los otros muchachos, porque convencer al Rulo no nos costó nada, a él le daba lo mismo y, además, le contamos los entretelones del asunto. Te digo que el Colora manejó la cosa como un capo, un maestro. El asunto era así, el Rulo es un fana amigo de Central que tiene un par de ómnibus, está muy bien el Rulo. Y en esa época tenía un par de coches en la línea 305. Fue un ojete así de grande, porque si no teníamos que conseguir otro coche, cambiarle el color, pintarlo, qué sé yo, ponerle el número, un laburo bárbaro. Pero el Rulo tenía dos 305 y con uno de esos ya tenía pensado pirarse para el Monumental el día del partido y más bien que se llevaba como mil monos que también iban para allá. Lo sacaba de servicio y que se fueran todos a la reputísima madre que los parió, no iba a perderse el partido ese.
Entonces, el Rulo, con los monos arriba y nosotros, tenía que estar con el ómnibus preparado, el motor en marcha, por España, estacionado. Y el Miguelito se ponía de guardia, tomando un café, justo en un boliche de ahí cerca desde donde veían la puerta de la casa del viejo Casale. Creo que a las cinco, nomás, de la matina, ya estaba el Miguelito apostado en el boliche haciéndose el boludo y junando para la casa del viejo. Te juro que ni los tupamaros hubieran hecho un operativo como ese, hermano. Fue una maravilla.
Apenas vio que salía el viejo con una canastita donde seguro se llevaba algún matambre casero, algo de eso, el pobre viejo, el Miguelito cazó una Vespa que tenía en ese entonces, dio la vuelta a la manzana y nos avisó. Cargó la moto en el ómnibus, en la parte de atrás, detrás de los últimos asientos y nos pusimos en marcha.
Ya les habíamos dicho a tres o cuatro pendejos, de esos quilomberos de la barra, que se hicieran bien los sotas, que no dijeran ni media palabra y se hicieran los que apoliyaban. Nosotros también, para que no nos reconociera el viejo, estábamos en los asientos traseros, haciéndonos los dormidos, incluso con la cara tapada con algún pulóver, como si nos jodiera la luz, o con algún piloto.
Te digo que el día había amanecido frío y lluvioso, como la otra fecha patria, el 25 de mayo. Además, el quilombo había sido guardar y esconder todas las banderas, las cornetas, las bolsas con papelitos, los termos, todo eso. Uno de los muchachos llevaba una bandera de la gran puta que medía 52 metros; ¡52 metros, loco! Media cuadra de bandera que decía "Empalme Graneros presente" y tuvimos que meterla debajo de un asiento para que el viejardo no la vichara.
La cosa es que el viejo subió medio dormido y se sentó en uno de los asientos de adelante que ya habíamos dejado libre a propósito para que no viera mucho del ómnibus. Rulo le cobró boleto y todo. Y nadie se hablaba como si no nos conociéramos. Y como el ómnibus iba haciendo el recorrido normal, el viejo iba lo más piola, mirando por la ventanilla. La cuestión es que llegamos a Villa Diego y el viejo, tranquilo. Cada tanto, cuando nos pasaba algún auto con banderas en el techo, tocando bocina, el viejo miraba a los que tenía cerca y movía la cabeza como diciendo "¡Mirá vos!".
Se ve que tenía unas ganas de hablar pero nadie quería darle mucha bola para no pisarse en una de esas. Así que nos hacíamos todos los dormidos. Parecía que habían tirado un gas adentro de ese ómnibus, hermano. Como cuando se muere algún ñato ¿viste? que se queda a apoliyar en el auto con el motor prendido y lo hace cagar el monóxido de carbono, creo. Bueno, así parecía que a nosotros nos había agarrado el monóxido de carbono. Pero, cuando llegamos a Villa Diego, por ahí el viejo se levanta y le dice al Rulo "En la esquina, jefe". Y yo no sé qué le dijo el Rulo, algo de que ahí no se podía parar, que estaba cerrado el tráfico, que había que seguir un poco más adelante y el viejo se la comió, pero se quedó paradito al lado de la puerta. Al rato, por supuesto, de nuevo el viejo, "En la esquina". Ahí ya el Rulo nos miró, porque se le habían acabado los versos. Y ahí, hermano... ¡vos no sabés lo que fue eso! Fue como si nos hubiésemos puesto todos de acuerdo y te juro que ni siquiera lo habíamos hablado. Empezaron los muchachos a desplegar las banderas, a sacar las cornetas y las banderas por la ventana, y a los gritos, hermano, "¡Soy canalla, soy canalla!" por las ventanas.
Pero no para el lado del viejo, el pobre viejo, que la cara que puso no te la puedo describir con palabras, sino para afuera, porque los grones, con lo quilomberos que son, se habían ido aguantando hasta ahí sin gritar ni armar quilombo para no deschavarse con el viejo, pero cuando llegó el momento agarraron las banderas, empezaron a sacar los brazos y golpear las chapas del costado del ómnibus y también el Rulo empezó a seguir el ritmo con la bocina.

¿Viste
esas películas de cowboy, cuando los choros van a asaltar una carreta donde parece que no hay nadie, o que la maneja nada más que un par de jovatos y de golpe se abren los costados y aparecen 17.000 soldados que los cagan a tiros? ¿Que levantan la lona y estaban todos adentro haciéndose los sotas? Bueno, ese ómnibus debió ser algo así. De golpe se transformó en un quilombo, un escándalo, una de gritos, de bocinazos, cornetas, una joda. ¡Y la gente al lado de la ruta! Porque desde la madrugada ya había gente a los costados de la ruta esperando que pasaran las caravanas de hinchas. Era para llorar, eso, conmovedor, te saludaban, gritaban, levantaban los puños, por ahí algún lepra, a las perdidas, te tiraba un cascotazo... Pero vuelvo al viejo, el viejo, no sabés la caripela que puso. Porque nosotros lo estábamos mirando porque decíamos: este es el momento crucial. Ahí el viejo o cagaba la fruta, el corazón se le hacía bosta, o salía adelante. El viejo miraba para atrás, a todos los monos que saltaban y cantaban y no lo podía creer. Se volvió a sentar y creo que hasta San Nicolás no volvió a articular palabra. Te digo que el Rábano, el hijo de la Nancy, ya se había ofrecido a hacerle respiración boca a boca llegado el caso, que era algo a lo que todos, mal que mal, le habíamos esquivado el bulto porque, qué sé yo, te da un poco de asco, además con un viejo.

Pero mirá, te la hago corta. Mirá, cuando el viejo ya vio que no había arreglo, que no había posibilidad de que lo dejáramos bajar del ómnibus, se entregó, pero se entregó entregó. Porque, al principio, nosotros nos acercamos y nos reputeó, nos dijo que éramos unos irresponsables, unos asesinos, que no teníamos conciencia, que era una vergüenza, qué sé yo todo lo que nos dijo. Pero después, cuando nosotros le dijimos que él estaba perfecto, que estaba hecho un toro, que si se había bancado la sorpresa del ómnibus quería decir que ese cuore se podía bancar cualquier cosa, empezó a tranquilizarse. El Colorado llegó a decirle que todo era una maniobra nuestra para demostrarle que él estaba perfectamente sano y que incluso el médico estaba implicado en la cosa.
Mirá, hermano, y creéme porque es la pura verdad ¿qué intención puedo tener en mentirte, hoy por hoy,  mucho antes ya de entrar en Buenos Aires ese viejo era el más feliz de los mortales, te lo digo yo y te lo juro por la salud de mis hijos. El viejo cantaba, puteaba, chupaba mate, comía facturas, gritaba por la ventana y a la cancha se bajó envuelto en una bandera. No había, en la hinchada, un tipo más feliz que él. Vino con nosotros a la popu y se bancó toda la espera del partido, que fue más larga que la puta que lo parió y después se bancó el partido. Estaba verde, eso sí, y había momentos en que parecía que vos lo pinchabas con un alfiler y reventaba como un sapo, porque yo lo relojeaba a cada momento. Y después del gol del Aldo, yo lo busqué, lo busqué, porque fue tal el quilombo y el desparramo cuando el Aldo la mandó adentro que yo ni sé por dónde fuimos a caer entre las avalanchas y los abrazos y los desmayos y esas cosas. Pero después miré para el lado del viejo y lo vi abrazado a un grandote en musculosa casi trepado arriba del grandote, llorando. Y ahí me dije: si este no se murió aquí, no se muere más. Es inmortal. Y después ni me acordé más del viejo, que lo que alambramos, lo que cortamos clavos, los fierros que cortamos con el upite, hermano, ni te la cuento. Eso no se puede relatar, hermano, porque rezábamos, nos dábamos vueltas, había gente que se sentaba entre todo ese quilombo porque no quería ni mirar. Porque nos cagaron a pelotazos, ya el segundo tiempo era una cosa que la tenían siempre ellos y ¿sabés qué era lo fulero, lo terrible? ¡Que si nos empataban nos ganaban, hermano, porque esa es la justa! ¡Nos ganaban esos hijos de puta! ¡Nos empataban, íbamos a un suplementario y ahí nos iban a hacer refocilar el orto porque estaban más enteros y se venían como un malón los guachos! ¡Qué manera de alambrar! Decí que ese día, Dios querido, yo no sé que tenía el flaco Menotti que sacó cualquier cosa, sacó todo, vos no quieras creer lo que sacó ese día ese flaco enclenque que parecía que se rompía a pedazos en cada centro. Le sacó un cabezazo de pique al suelo a Silva que lo vimos todos adentro, hermano, que era para ir todos en procesión y besarle el culo al flaco ese, ¡qué pelota le sacó a Silva! Ahí nos infartamos todos, faltaban cinco minutos y si nos empataban, te repito, éramos boleta en el suplementario. Me acuerdo que miro para atrás y lo veo al viejo, blanco, pálido, con los ojos desencajados, pobrecito, pero vivo. Y ahora yo te digo, te digo y me gustaría que me contesten todos esos que ahora dicen que fue una hijaputez lo que hicimos con el viejo Casale ese día. Me gustaría que alguno de esos turritos me contestara si alguno de ellos lo vio como lo vi yo al viejo Casale cuando el referí dio por terminado el partido, hermano. Que alguno me diga si, de puta casualidad, lo vio al viejo Casale como lo vi yo cuando el referí dio por terminado el partido y la cancha era un infierno que no se puede describir en palabras. Te digo que me gustaría que alguien me diga si alguien lo vio como lo vi yo. ¡La cara de felicidad de ese viejo, hermano, la locura de alegría en la cara de ese viejo! ¡Que alguien me diga si lo vio llorar abrazado a todos como lo vi llorar yo a ese viejo, que te puedo asegurar que ese día fue para ese viejo el día más feliz de su vida, pero lejos lejos el día más feliz de su vida, porque te juro que la alegría que tenía ese viejo era algo impresionante! Y cuando lo vi caerse al suelo como fulminado por un rayo, porque quedó seco el pobre viejo, un poco que todos pensamos: "¡Qué importa!" ¡Qué más quería que morir así ese hombre! ¡Esa es la manera de morir para un canalla! ¿Iba a seguir viviendo? ¿Para qué? ¿Para vivir dos o tres años rasposos más, así como estaba viviendo, adentro de un ropero, basureado por la esposa y toda la familia? ¡Más vale morirse así, hermano! Se murió saltando, feliz, abrazado a los muchachos, al aire libre, con la alegría de haberle roto el orto a la lepra por el resto de los siglos! ¡Así se tenía que morir, que hasta lo envidio, hermano, te juro, lo envidio! ¡Porque si uno pudiera elegir la manera de morir, yo elijo esa, hermano! Yo elijo esa. 




32 comentarios :

  1. Anónimo4/7/10 22:44

    En mis dos últimos comentarios (19 y 20) te pongo las referencias del artículo en el que se citaba el cuento, por si os interesa.

    Un abrazo a todos y feliz lectura!

    María

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  2. Goliardo mil disculpas. Totalmente de acuerdo con Santi, que siempre me tapa la boca con su gran sensibilidad. A veces parezco un barrabrava.. la pucha... por no decir un imbécil. Los argentinos siempre nos trataron bien, de hecho le dieron la posibilidad a Gardel y también a Forlan. Fui un arrogante impulsado por algo que es que parece ser un rumor... o que se arrastra de una conferencia previa al último partido de la eliminatoria donde Maradona habló no muy sensatamente. Maradona es un tipo muy sensible, que tuvo muchas cosas ejemplares como dejar la vida por sus viejos y enfrentarse a huevo contra todo tipo de poder hegemónico, y por eso en ese 10 hay un poco de heroicidad redentora. Creo que no supo manejar el rótulo de Dios que los argentinos le escribieron en la frente. Porque no hay ser humano que pueda con esa etiqueta. Quizá el argentino sea demasiado generoso además de fetichista.
    Reitero mis disculpas. Me puse demasiado la camiseta futbolística.

    Vamos nosotros el martes!!! Tengo mucha fe. Y lo digo mirando hacia arriba.

    Respecto a Schiafino dicen en Italia que fue el mejor jugador de toda la historia del calcio, incluso más que el Diego.

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  3. Y...¿qué querés que te diga, Santi?
    El día que se murió Fontanarrosa lloré de veras a cada rato encima de la compu.Y a la vez opinaba en cuanto blog encontraba, llorando su muerte, por si alguno no estaba enterado.
    Era un genioooo!
    Cada vez que me acuerdo que me lo quisieron "presentar" por allá por un balneario rochense, me quiero matar `porque de tímida no acepté.
    Hoy andaba con el libro en la mano, ese de los cuentos de fútbol y ...este cuento fue el que leí.

    El cuento es una maravilla pero sé que hay otros opinantes que sabrán analizarlo mejor que yo.

    No sería objetiva. Para mí todo, absolutamente todo, lo que dice Fontanarrosa a través de sus personajes es sublime, ja, ja, no me quiero poner sentimental.

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  4. Juampa:
    dejate de embromar!
    Goliardo tiene mucho sentido del humor y es un caballero, te entendió perfectamente.
    No te pierdas!!!

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  5. MARÍA:
    Mil gracias por el link.
    Estuve por ahí y dejé un comentario.
    No puedo creer todos los disparates xenófobos, patrioteros y agresivos que se manejan ahí.
    Comenté para ver si les entra que esto es un deporte, un juego, y que en esto no le va el honor nacional a nadie. También es un negocio y un poco un juego de azar. pero hay gente que se lo toma como una guerra.
    La estupidez humana es inconmensurable.
    Besos

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  6. JUAMPA:
    Ya está, no te expliques más. Goliardo entendió, todos entendimos, andamos nerviosos, no nos gustó el festejo del obelisco, no nos gusta el Diego cuando se pone guarango, y tá, ya pasó, Y sí, de repente es una característica nuestra ponernos babosos con el fóbal. Como lo cuenta el Negro. Un poquito está bien, le da color a la vida, siempre y cuando no nos vayamos a las manos.
    Por favor JUAMPA, dame algún argumento que me permita tener alguna esperanza para el martes.
    Decime algo, mentime aunque sea.
    Contame si va a estar Godín, si tenemos algún tapado en el banco, si Muslera se las va a arreglar para que los caños sean más gruesos. Si el Loco va a poder hacer una picadita desde el centro de la cancha.
    Quisiera ver alguna expresión en la cara del técnico holandés, que parece una imagen congelada.
    No se le mueve un puto pelo.
    Nosotros no tenemos al viejo Casal.
    Está el Tata, que cuando la cosa se pone fulera no mira más y se va a hacer ejercicio al caminador.
    Pensar que el viejo tenía 30 años en el 50 y se acuerda del del 30, escuchando una radio a galena en Bella Unión.
    Qué lo parió.

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  7. MARPLE:
    El Negro es uno de mis más grandes ídolos, y entre nosotros, así, en secreto,(porque si no a estos argentinos no los aguanta nadie), me gusta mucho más que Benedetti en estos cuentos futboleros. Y en otras cosas que no son futboleras también.
    Voy a ver si releo "El césped" de Don Mario, para hablar con más propiedad.

    ¿Viste el cuento que se mandó Fernando en La Pulpera.?
    Qué lo parió.
    Voy a ver si lo enlazo, porque no aparece en las actualizaciones.

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  8. JUAMPA:

    No sabés las veces que pesqué pejerreyes con Schiaffino en el puerto de Piriápolis. La mujer, una compañera de fierro, era mejor pescadora que él.
    Tengo un secreto de Schiaffino, tenía un defecto salado en los dedos de los pies!!! aunque parezca mentira. Eran deformados y se le cerraban como una garra, el dedo gordo, larguísimo, tan largo que lo doblaba y con el pie, como si fuera una mano, agarraba la caña del lengue y la subía y la bajaba. Era así que pescaba. El Tata pescó años con él. Casi nunca hablaba de fútbol.

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  9. Este cuento de Fontanarrosa vengo mañana a leerlo, porque sí, es muy largo y ahora es tardísimo y me levanto 6.15 para agarrar el ómnibus de 7.05 (¡que lo parió!)-
    Sí leí el cuento de Fernando y veo con agrado que también a vos te sorprendió.

    Juampa:
    No te disculpes más. Ya está. Es lindo verte un poco desbocado.

    Santi: yo para el martes saco con Goliardo la medallita de Palas Atenea, le tenemos fe, ¿viste? Pensamos que tal vez, así como desviaba las lanzas de Héctor que iban derchito a matar a Aquiles, nos desvíe las pelotas de los holandeses de nuestro arco o les dé un empujoncito a las nuestras hacia el arco de ellos para cagarlos a pelotazos y hacerles unos cuantos goles.
    Además de la medallita, le prometí a Palas Atenea si me cumple una hecatombe del carajo: pingües muslos asados de corderos y de carne vacuna acompañados de las víseras que utilicemos para el oráculo previo (riñoncitos, hígado a la tela, chinchulines,etc.); todo eso bien libado con fresco y oscuro vino de Stagnari.
    Si ganamos, podés unirte ala hecatombe si querés.

    Una sugerencia: en vez de enlazar a Fernando, ¿por qué no le arreglás eso que lo pone en las actualizaciones cuando publica?

    A todos los que les gusta Fontanarrosa:
    ¿No fueron a ver Fontanarrisa a la Vieja Farmacia Solís, esa sala maravillosa que está por Agraciada a media cuadra de Paraguay?...Si no fueron se los recomiendo, no se van a arrepentir; les va a encantar la obra y el lugar.
    Claro que nada como aquella versión de Inodoro Pereyra en La Candela con Horacio Buscaglia y Héctor Guido jovencito.

    Ahora sí, hasta mañana. PIENSEN LO DE LA HECATOMBE, no es mala la idea.

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  10. Anónimo5/7/10 06:29

    Ay, Santi, yo no leo nunca los comentarios de la gente a los textos deportivos durante un mundial, porque se dicen cosas tremendas, llenas de odio, auténticas burradas.
    Quizá no tenía que haber puesto el enlace, era sólo para que viérais dónde había visto la referencia, a mi ese periodista me gusta, pero no había contado con los comentarios de abajo.
    Lo siento mucho, eso le quita a uno hasta las ganas de leer algo brillante como este cuento...
    Otra vez, lo siento...

    María

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  11. Anónimo5/7/10 06:42

    Matizo: a mí ese periodista me gusta (es un gran corresponsal para Oriente Medio), aunque en este caso no estoy de acuerdo con muchas cosas que dice...

    Por cierto, yo no puedo evitarlo, pero Maradona fue tan grande como futbolista que no puedo evitar bancarlo (como se dice por ahí) pese a todo.

    María

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  12. ¡JUAMPA, JUAMPA! Entro así a los gritos porque entro a hurtadillas (son las siete de la mañana y tengo menos de una hora para terminar de armar dos evaluaciones de mitad de año que tengo que tomar esta misma mañana), y me encuentro con otro disculpa tuya. Digo otra poruq econtesté en el post anterior. TOTALMENTE COMPRENDIDO ANTES, MÁS TODAVÍA AHORA. Estamos en un total acuerdo sobre lo que decía de Diego. Yo me embronqué con él cuando dijo lo que dijo en la conferencia de prensa después del partido contra Uruguay en el Centenario. El Diego es un fenómeno, con todos sus errores que nunca ocultó y que hicieron que la gilada lo siga condenando por ser humano. Hay algo que la gente no entiende, él nunca dijo que era Dios, eso corrió por cuenta de nosotros, pero es como decís vos, no es fácil cargar con eso. El problema con Diego es cuando se le suleta la cadena y dice boludeces. A mí me suena (no vi las declaraciones) que debe haber sido una forma de boludear al periodista (¿qué me importa hablar de Uruguay cuando Alemania nos acaba de aplastar?), pero terminó diciendo un burrada.
    Caso cerrado, Juampa, venga ese abrazo. Además, tampoco te voy a negar que lo que se piensa de nosotros por ahí tiene fundamento en compatriotas que se encargan de embarrarnos a donde pisen sus embarrados zapatos, lo que aclaro es que no todos, es que muchísimos no nos merecemos esa malla fama, y quizás es bueno que nos den una mano para hacer ver que no hay que hablar por todos. En mis insalubres lecturas de comentarios de noticias mundialistas leí todo tipo de pelotudeces en nuestra contra. Me quedo con una de una mexicana (son una peste los hinchas mexicanos que invaden esos foros, de verdad sus insultos no tiene límites, hasta reírse de la Guerra de Malvinas, por ejemplo) que remataba su diatriba atiargentina con supuesto tono sensato: "Y conste que hablo con fundamento así de los argentinos porque conozco a seis, y cuatro de ellos son drogadictos". Venía con esa carga al leer tu comentario, pero ahora queda todo claro, mi sentimiento charrúa se ve reforzado una vez más, porque hay grandeza en cualquier pedido sincero de disculpas, y más la hay en los argumentos. Venga otro abrazo, ahora pago la vuelta, nos mamamos, y terminamos siendo hermanos.
    ¡Salú!

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  15. Y viendo que Blogger otra vez se colgó y me triplicó el comentario anterior, cuando yo lo publiqué una sola vez fallida, paso al tema que quería comentar, el del post.
    El Negro sí que es un grande (aunque digan que se fue, a mi no me engrupen, seguro que anda por ahí, observándonos a todos nosotros en estos días, apuntando cuentos sobre este mundial). Como acota el Santi, hablamos así, vivimos así el fútbol, creemos en las cábalas más que en cualquier fe oficial. El cuento me hizo escuchar al protagonista y reirme a carcajadas en más de un pasaje con las ocurrencias, los argumentos, las descripciones. Lo recuerdo al Negro en el Congreso de la Lengua Española haciendo su defensa de las puteadas, una maravillosa pieza que merece ser difundida, pero en lo posible en la propia lectura del Negro.
    Me quedé pensando en que es cierto también lo que apunta el Santi, es tan dialectal y a la vez regional, que algunas cosas quizás necesiten aclaración lingüística. Por mi parte, me aboco a una cuestión que resulta clave: la rivalidad futbolística rosarina. Rosario Central (equipo del cual el Negro era fanático) y Newell Old Boys (Ñuls para los amigos) son los clubes más populares de Rosario, la segunda ciudad(o tercera, siempre en disputa con Córdoba) del país. Los "clásicos" en las ciudades del interior son mucho más "a muerte" que en Buenos Aires, se vive un clima especial casi de batalla inminente desde semanas, incluso meses antes, y los días posteriores las polémicas, discusiones, y lo que es peor, las bromas ("cargadas"), las burlas, y hasta los comentarios humillantes parecen no tener fin; en la populosa ciudad o se está de un lado o del otro, no hay prácticamente alternativas. En este caso, el clásico (por lo que deduzco), es una final del campeonato nacional de los años '70, a realizarse en el estadio más importante del país, la cancha de River, el "Monumental". En el cuento se hace referencia a los estadios de Ñuls (el estadio del parque) y el de Central (el gigante de Arroyito). A los hichas de Ñuls se les llama "leprosos" (o "la lepra"), y a los de Central "canallas".

    El hecho es que creo que el fútbol en Rosario se vive con un fanatismo mucho más extremo que en Buenos Aires o cualquier otra ciudad del país. Registro una pequeña anécdota que quizás sorprenda a más de uno que no sea argentino. En el mundial 2002, el ténico de la selección nacional era Marcelo Bielsa, actual director técnico de Chile. Bielsa fue primero jugador y luego director técnico de Ñuls, equipo del cual fue y es hincha declarado de toda la vida. En pleno mundial, un grupo de hinchas de Rosario Central declaró a los medios que iba a hinchar en contra de la selección argentina, instando a todos los hinchas de Central a que hicieran lo mismo, porque ante todo, Bielsa era un "enemigo". Creo que la iniciativa no prendió, aunque estoy seguro que muchos sí lo tomaron a pecho. En auel mundial Argentina no superó la primera rueda, lo cual se vivió como un fracaso rotundo. Basta imaginar a estos desquiciados festejando emocionados esta elimincaión de su propia selección, para dar una idea de lo extremo del fanatismo.

    Perdone, Santi, mis comentarios son más largos que el cuento, y valen la pena infinitamente menos, pero hoy estoy en un día de aclaraciones. Supongo que servirán para algo.

    Un abrazo grande para toda la Cofradía, y gracias al Santi por este regalo, ya que, aunque Rosario no quede a orillas del Río de la Plata, sino en una margen de un afluente, el Paraná, la esencia rioplatense se manifiesta en Rosario, tanto como en Buenos Aires o Montevideo.

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  16. Santi: Mirá que te puedo decir.. más allá de la fe, creo que el maestro en base a las bajas que se dieron (Suarez, quizá Lugano, Fucile, Lodeiro) va poner en cancha un equipo gallardezco, corajudo, gladiadoresco... con una mitad de cancha raspadora (GArgano, Ruso Pérez, Ejidio Arévalo Ríos). Creo que la idea es desarticular desde las primeras líneas a un equipo que sabe jugar muy bien como conjunto. La idea es desarticular caminos, cerrar. Quizá no sea la postura más "creadora". Más biena apunta a desaricular. En la desarticulación se puede abrir un espacio, o bien para que desborde el palito Pereira, o bien para que Cavani o Forlan la reciban un poco más abajo y armen algo. Yo pienso que si se logra hacer un gol con esa estructura sólida, luego se puede pensar en tener un poco más la pelota, cambiando al mota por el Nacho. Creo que al Nacho le tuvo que dar más minutos porque uruguay necesita un gestor en la mitad de la cancha. Pero el maestro es el que sabe... El tema es controlar sobre todo a Robben y a Van Persie. Aunque todos son muy parejos. Si bien Robben no tiene mucha derecha es rapidísimo y habilidoso. Los demás parecen amidiestros, por lo menos tienen mucha visión con ambos pies.
    Por eso creo que la estrategia es cortarles el juego. Entrar a romper los engranajes de la naranja mecánica.
    Se puede dar un partido para que entre el Loco a bajar algunos pases largos -no quiero decir pelotazos- para Forlan e ir a recibir.
    Espero que Cáceres esté en buen nivel como para subir y volver. Podemos ganar haciendo un trabajo muy en conjunto, muy estratégico. Pero insisto que va a ser especulativo. Creo que en alguna parte del partido el maestro tiene que pensar en "proponer" haciendo algún cambio. Pero puedo entrever la estrategia. El uruguayo tiene mucha enjundia, mucha garra, y en donde vea que le puede sacar la pelota a Holanda va a ganar en confianza que personalmente creo que es trascendental para poder empezar a tener el control y la pelota.
    Vamos a ver. Ojalá salga todo bien. Uno nunca sabe. Esperemos que Forlan siga iluminado.

    Goliardo. EStoy completamente seguro que los canallas y los leprosos hacen el clásico más rivalizado de la argentina y del mundo. Sin ninguna duda. Lo sé por conocidos. Abrazo grande!

    Abrazo a la cofradía! Vamos el martes por favor!

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  17. Santi:
    por haber estado de viaje, me perdí el post anterior.
    Entro por acá a deleitarme como siempre y me encuentro con un magnífico cuento de Roberto Fontanarrosa .
    ¿Acaso pretendes derribar el mito de que en los blogs se debe escribir poco?
    Te deseo éxito.
    Debo dar gracias a Goliardo por recordarme el discurso del Congreso de la Lengua Española.

    Gracias a todos los que me están develando el misterio del fútbol, ya que éste es un arte que tengo descuidado.

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  18. A ver si me pueden ayudar con esta, dado que se me han mezclado mal los porotos: ¿Puede ser que los botines de Schiaffino estén en el Museo Nacional? ¿O eran los de Scarone?
    Al final ustedes nos vacunaron a nosotros en la final del 30 y a los brasileños en la del 50 y pretenden que mañana hagamos fuerza. Bué, ta bien, si no lo hacemos por ustedes, por quién carajo vamos a cinchar, ¿por heineken?
    ¡Vamo arriba La Celeste!
    (¡Mierda tengo la sensación de ir al casamiento de la vecina, justo 3días después de que mi novio me dejó plantada y con el ajuar a medio bordar!)
    ¡No importa, lo bueno es estar de fiesta!
    Un abrazo

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  19. Che, releí el cuento y al llegar a esa parte en que nombra a los tupas, se me cortó el Alzheimer (quién sabe) y me vino a la cabeza algo que no sé si recuerdo bien o estoy fantaseando.
    Era allá por 1963 a 1966 más o menos y se jugaba una final de la Libertadores en el Centenario. Peñarol contra no se quién, no sé si no era contra nosotros, y el referí cobra un tiro libre a favor de los manya. Va Caetano y patea como una mula y le pega al árbitro y lo noquea, y el estadio empieza a cantar ¡Caetano Tupa! ¡Caetano Tupa!
    Ahí me entero que el referí era un cana y conocido "picanero" y como allá se sabe todo...
    ¿Puede ser o ya estoy en la segunda fase del delirum tremens?
    Un abrazo

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  20. Fernando:
    SOS UN GENIO. TE NÉS TODO GANADO MI CORAZÓN. Y ojalá que el Santi no ser ponga celoso, porque viste cómo es, viste.

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  21. FERNANDO:

    Los botines del Pepe Schiaffino casi seguro que están en el museo del Fútbol, en el Estadio Centenario.

    El referí que vos decís era el Comisario Otero, juez de fútbol pero también el capo de Inteligencia y Enlace y figura principal en la lucha contra los Tupa durante el pachecato, previo a la dictadura militar. Al contrario de lo que se ha fantaseado después, Otero no era particularmente un torturador. Justamente, cayó en desgracia con los militares por negarse a seguir las directivas de los asesores norteamericanos y por negarse a torturar. Tuve el honor de ser interrogado por su segundo al mando, Fontana. Yo no era tupa, solamente un jovenzuelo nabo y bocabierta. Cuando se dieron cuenta de que era un nabo, me largaron.
    Dos años más tarde, otro gallo hubiera cantado,ni los nabos se salvaban. Pero Otero los volvió locos a los tupas, ya que era un tipo muy eficiente. Después vinieron los militares y barrieron con todo y trajeron sus propios métodos y tiraron a Otero y su caballerosidad para afuera.
    Tengo que investigar eso del pelotazo de Caetano.

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  22. Anónimo6/7/10 04:13

    Ya he deseado mucha suerte a la celeste en el blog de Flaca, porque hoy no voy a poder ver el partido, pero voy a estar pensando todo el rato en la maravillosa hinchada yorugua y en los muchachos (el Diego, el Loco Abreu, Muslera y el resto hoy van a consagrarse, ya lo váis a ver!!).
    Con lo perseverantes que son, hay chance!

    Mucha suerte, vamo' arriba Uruguay!! El volveremos ya lo canté en el blog de Flaca...;-))

    Un abrazo muy fuerte desde Madrid.
    María

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  23. Anónimo6/7/10 18:01

    Copio lo que puse en el blog de Flaca:
    Me acabo de enterar del resultado, pero aún no he visto ningún resumen...
    En fin... no sé qué decir... que por lo que veo lucharon hasta el final y se lo pusieron difícil hasta que el árbitro pitó... (por lo que me han dicho no sólo pitó, sino que perpetró su arbitraje...)
    Que son un buen combinado, luchador y valiente, y que desde aquí mi mayor admiración, respeto y cariño por los jugadores y la hinchada.
    Para mí la final pierde con esto un gran aliciente y será, pase o no pase España, menos atractiva.

    Un abrazo a todos y mucho ánimo...!
    María

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  24. María :
    elige cualquiera de estas opciones:

    1.- Les acompaño el sentimiento
    2.-No somos nada, snif
    3.-La vida da cada sorpresaas....
    4.-El que no arriesga, no gana...
    5.-que no les haya lo que al viejo Casale,¿ están todos?
    6.-Ser tercero es peor que ser cuarto, buena suerte,
    7.- Igual los muchachos se llevan como 300mil euros
    8.-El 2014 no está tan lejos.
    9.-la vida continúa
    10. Festejen uruguayos, festejen, Tabaré está en el FMI.

    Un beso y gracias por preocuparte por nosotros.

    Firma: la secretaria del Santi



    y cualquier cosa que se te ocurra

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  25. Anónimo6/7/10 19:14

    Marple, falta una opción: 11) Todas las anteriores. Creo que elijo la 11! ;-), la verdad es que con este catálogo de frases, poco más se puede añadir!

    Un abrazo para todos, y uno especialmente cariñoso para Marple, que es la que más me cuida! ;-)) (Todos me cuidais mucho, pero Marple más ;-))

    María

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  26. MARÍA:
    La verdad es que no sé bién cómo apareciste por aquí, pero apareciste y sos un hallazgo bueno y maravilloso. No te cuidaré tanto como la Marple, pero te di el título honoris causa de estos blogs.
    Y ahora te voy a decir algo mucho más profundo y valioso:
    SOS UNA MÁS DE NOSOTROS, te lo ganaste.
    Besos.

    MARPLE:
    Sos una genia. Qué lo parió, qué manera de sufrir siempre hasta el último instante, hasta me hicieron creer que empatar era posible.

    JUAMPA:
    ¿Dónde estááááááássss?... No se te habrá ocurrido prender la cocina de nuevo,¿no?....

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  27. Flaca:
    Florencia Nightingale es un poroto al lado tuyo.
    No me había acordado del Juampa!!!
    ese muchacho tendría que pedir la comida por teléfono y tener una jarra eléctrica para calentar agua. Tendríamos que hablar con la madre.

    La Palas Atenea nos dio "palazos", ja, ja, que con diferencia de pocas letras dos letras es "pelotazos".

    Flaca, seguí buscando el rosario, acordate que al Loco lo protege la virgencita del Verdún, creo que la tiene tatuada en una pierna o tiene pegada la estampita, algo así.

    bjs

    Tu blog no marca los comentarios, tenés tres.

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  28. Gracias por las respuestas y, sobre todo, por la amabilidad de disimular el Alzheimer... con una historia verdadera.

    De lo de esta tarde todo es asombro por acá, te voy a comentar lo que escuché a unos periodistas cuando terminó el partido: "Si duraba 5 minutos más, Uruguay empataba y en el alargue lo ganaba."
    Está claro que no sirve para nada, pero pone claro que fue un partido muy parejo.

    Más allá del negocio de algún canal pasando a 20 tipos contentos con la eliminación y vivando a Holanda, había una gran mayoría cinchando por La Celeste en todos los bares y vidrieras de negocios con televisor.

    Un abrazo con mucha admiración y el deseo de acompañar el trago.
    Gracias

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  29. Acá estamos, en las buenas y en las malas, aunque las malas no parezcan tan malas, y no lo son. Pueden sentir orgullo del equipo que tienen, y yo ya lo empiezo a ver de otro modo: el año que viene se juega la Copa América acá en casa, y es fija que ahora vamos a tener miedo de jugar contra Uruguay (y claro que contra Brasil, Paraguay o Chile también). No creo que ustedes les pase lo mismo con nosotros, después del partidazo que le hicieron a Holanda, y a todos los que se cruzaron antes. Falta coronarla el sábado con otra gloriosa batalla, sea contra quien sea y salga como salga. Eso es un lujo.

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  30. Perdón la ausencia. Son de esos días que uno se levanta con los ojos encharcados. Se me sale un verso de el cholo, "Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!". Pero sé que es exagerado. Entonces dejo de saber. Sigo en la desmesura de no poder relativizar el asunto. Se me viene encima la cantidad de guachos en las escuelas, los kiosqueros, los guardas de bondi... y entonces se siente también una forma de dolor ajena. Uno sabe lo que significaba para el país este sueño..
    De los 14 fallos del juez, 13 favorecen a Holanda. 2 terminan en goles. Una vez más nos apalasta el poder de los grandes intereses. Quiero pensar que no, pero los números son contundentes, fehacientes.
    Sin embargo, uno vio el gentío en 18 alentando, festejando la enjundia de estos tipos que nos representaron. Esa generosidad tiene mucha luz.. Uno siente cierto orgullo. Ojalá pudieramos vivir tan hermanados como este mes. Creo que en cada uno de los uruguayos quedó marcado algo que excede el contexto futboístico. Esa misma garra de parecer muertos con dos goles abajo y casi dar vuelta la historia es la misma que tiene el tipo ese que hoy levanta la frente y abre el negocio. Algo así como el final de esa gran película uruguaya "El baño del papa"... Y así somos nosotros: luchadores. Esto marca algo que el tiempo parecía empezar a disolver.. "el sentimiento de posibilidad". Sí, a partir de ahora sabemos que el Maracana no es una leyenda. Sabemos que se puede volver a conseguir otro título. Sé que el hecho de haberlo logrado catalizaba las posibilidades; mucho más ahora que lo presenciamos. Todo sabemos que no estamos en la final por un par de jugadas casi fortuitas. Son esos partidos que uno no se siente derrotado por muchos aspectos.

    Nuestros vecinos argentinos mostraron grandeza y generosidad con nosotros. Un saludo para ellos. Toda América y todo el tercer mundo se vistió de celeste.

    Estamos empezando un camino. A tenerse fe.

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  31. Juampa:
    te copio la frase y me la guardo para empezar a comentar con mejor nivel literario.
    ..."sigo en la desmesura de no poder relativizar el asunto"...
    que lo parió!!!Yo hubiera escrito: "sigo inundando el teclado de lágrimas y pa' mejor verdes `porque volqué el mate",y no sería verdad.
    Siento tu dolor pero no lo comparto, perdoname que me ponga vieja y seria pero lo de abrir el negocio de vivir al otro día de la derrota ya lo hice en todas las elecciones a partir de 1971 hasta que ganó el Taba y le dio por hacernos sentir culpables de fumar.
    Es triste, Juampa,ver a la gente desmoronada, pero a mí me parece que las banderas hay que sacarlas por cuestiones más importantes y salir a la calle por otras cuestiones en que se pierde mucho más, la educación, la salud, la vivienda y esa nimiedades.
    ¿Reflexiones de una vieja amargada? puede ser.
    Pero si el Uruguay sale en la tapa de los diarios del mundo por que el Loco se mandó una patadita original, a mí me revienta el alma.
    Y si el Santi, mi patrón, dice que Brecha comparó estos temas con la Celestíada... que se dejen de joder. Hace muchos años flores de artículos donde decía que este país no debería concurrir a las Olimpídas porque era un torneo de pobres hambirentos contra ricos bien comidos y bien entrenados.
    Claro, ahora la cosa cambió. Ahora la izquierda de la que siempre formé parte por mi pensamiento ( mi militancia fue trabajar y sobrevivir) alienta estos eventos para relacionarlos con el buen gobierno.
    Che, nos sacamos las caretas y ya está.
    La cuestión es que los jóvenes se perdieron algunos capítulos de los que los viejitos del cuplé de LaCatalina salimos como pudimos y bastante averiados.
    Disculpen todos, pero yo, lágrimas por joder no más , no gasto.

    Pueden ponerme la tarjeta amarilla, pero en esto no cedo.

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