E N T R A D A S
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E T I Q U E T A S


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22 de junio de 2009

EL PLAGIO DE CORTÁZAR



Yo digo que Cortázar me plagió.


Plagió un episodio de mi vida que yo nunca había considerado digno de ser escrito, por demasiado familiar.
Me atrevo ahora a escribirlo porque Cortázar lo escribió antes. Y si para Cortázar está bien que se escriba una cosa así, para mí también.

No hace mucho falleció mi suegro. Vivía en Porto Alegre, en Brasil, a mil kilómetros de Montevideo. Bea había estado cuidándolo en su enfermedad cerca de veinte días, hasta un cierto sábado en que decidió volver a Montevideo por unos días dejando al papá al cuidado del hermano.
Los autobuses Porto Alegre- Montevideo viajan de noche, así que ella llegó en la mañana del domingo. Esa misma tarde nos avisaron del fallecimiento de su padre y ya sin tiempo para tomar un ómnibus y sin los documentos necesarios y sin revisar el auto, salimos para Porto Alegre sin escalas, intentando llegar antes de que se realizara el entierro.
No los voy a cansar con todos los contratiempos de ese viaje de ida que parecían provocados por alguna fuerza extraña empeñada en no dejarnos acercar a Porto Alegre. Íbamos también con la idea de traernos a mi suegra a Montevideo a hacer su duelo. Desde problemas con la policía federal brasileña y migración, hasta desperfectos eléctricos inexplicables en el auto, nos pasó de todo y recién divisamos los muros del cementerio Juan XXIII unos minutos antes del entierro. Todo el tiempo sentí que alguien no quería que llegáramos, como si el auto estuviera empujando un elefante.

Pero lo más duro pasó a la vuelta.

Terminados algunos trámites logramos no sé cómo convencer a mi suegra de que se viniera con nosotros a Montevideo. Ella no quería separarse de su apartamento ni de su viejito con el que había convivido casi sesenta años.

Y salimos. Con toda la idea de no dejarnos alcanzar por la noche en territorio brasileño.
Ni bien arrancamos, una niebla espesa tapó todo el paisaje obligándonos a andar a menos de sesenta quilómetros por hora. El trayecto entre Porto Alegre y la ciudad de Pelotas, trayecto que normalmente hacemos en un máximo de tres horas, nos llevó siete, siete horas envueltos en una nube compacta a través de la que solamente se veía el parpadear de las balizas rojas de los autos y camiones que iban a paso de tortuga y con la tristeza sólida de mi suegra pesando en el asiento del acompañante y la seguridad inquietante de que nos iba a agarrar la noche en la carretera más solitaria de Brasil.

Luego, al entrar en el segmento Rio Grande-Chuy desaparecieron todas las luces bruscamente, porque en esa ruta nadie se aventura de noche. Se hizo la una de la madrugada, los focos del auto iluminaban una pared de niebla lechosa y recién estábamos por entrar en la zona de la reserva ecológica de los humedales del Taim cuando sucedió. Un golpe repentino y seco y quedé sin control del auto. Lo dejé ir como pude hasta la banquina apenas adivinada entre la niebla y la oscuridad total y clavé el freno de mano. Me bajé en medio de esa noche sin luna y con niebla, con cien quilómetros de nada hacia adelante y cien quilómetros de nada hacia atrás. Vi que tenía un neumático destrozado. Había golpeado contra el borde filoso de un bache de la ruta.
La rueda auxiliar no tenía aire.
No podía dejar las luces encendidas para no acabar con la batería.
Una linternita-llavero insignificante y nada más.
Tres mujeres silenciosas, tristes y asustadas en el auto.
Sin señal alguna de celular.
Negrura absoluta.
Y la carretera más recta, plana, solitaria y silenciosa que se puedan imaginar. Las dos horas o dos horas y media que pasé recostado al capó del auto intentando penetrar la oscuridad con la vista parecieron años. Empecé a pensar que ese momento era eterno.
Única luz, la brasa de mi cigarrillo y algunas pocas luciérnagas lejanas. Tenía que reservar la linternita por si venía algún auto para pedirle ayuda.
Cuando uno está así, de noche, en una ruta desierta, sin luna, sin estrellas, sin una gota de viento, uno no ve nada pero imagina todo hasta que lo ve. Imagina árboles imagina sombras que se mueven imagina mundos que no están. Imagina ruidos sordos y crujidos y gemidos. Uno proyecta fantasmas. Se oye latir el corazón.

De pronto pude ver una luz hacia el lado de Rio Grande.
El que nunca estuvo en una situación así, de noche en una carretera interminable, recta y plana, no sabe lo que puede tardar una luz que se ve en el horizonte en llegar hasta el observador. Puede pasar media hora y se ve del mismo tamaño y en el mismo lugar, tanto que uno piensa que puede ser la luz de una casa, sin embargo, está viniendo a 120 por hora, pero no se mueve. Y uno haciendo señales ya desesperadas con la linternita de luz verde, prendiendo y apagando, rezándole a cualquier cosa para que se detenga. Y de pronto crece muy de a poco y empieza a iluminar los arbustos del borde de la carretera y se separa en dos. Se acerca, ya está aquí.
Como la oscuridad de horas me abrió las pupilas, las luces me encandilan dolorosamente y no puedo ver el interior, me asusto un poco, pero sigo haciendo señales. El auto empieza a detenerse pero por la velocidad que trae recién lo logra pasados varios metros. Corro hacia él con el pecho agitado. No sé si iluminar el auto con la linternita o iluminar mi cara para generar confianza. Me da miedo alumbrarme yo y no al auto, me hace sentir indefenso. Como un interrogatorio policial. Ilumino el auto con un redondelito de luz verde. Pegada al vidrio trasero veo una cara gris y asustada diciendo algo al conductor. Me acerco al auto para explicarme. El acompañante tiene la cara oculta con una bufanda y mira hacia delante sin moverse. En ese momento el conductor, arrepentido de haberse detenido, acelera súbitamente y me deja parado en la ruta, sumergido en un alivio inexplicable.
(Pongo este texto en cursiva porque más adelante habrá que compararlo con otro)

Para no cansarlos, les cuento sintéticamente que ese viaje llevó más de cuarenta horas, que a partir de ahí, dejando a Bea , a su hija y a mi suegra aterrorizadas en medio de la noche, recorrí parte del sur de Brasil buscando una gomería en una camioneta destripada y ruidosa con un conductor loco vendedor de pescado que no me dejó sentarme adelante porque en ese asiento llevaba su reloj de mano que era uno de aquellos antiguos despertadores rojos con dos enormes campanas, que soltaba el volante para ver la hora y me dejó a las tres y media de la mañana en un pueblito de calles de barro intrincadas y oscuras, solo con mi pobre neumático destruido, frente a un rancho de madera, debajo de una lamparita mortecina de 25 watts y rodeado de perros callejeros, a los que tengo fobia, recostado en la chatarra helada de un “fusca”, esperando al gomero que llegó a las cinco. También les cuento que el viaje de retorno con la goma reparada hacia el lugar dónde se encontraba el auto, lo hice en una extraña ambulancia sin placas, conducida por un mugriento enfermero más extraño aún y que la rueda viajó en la camilla. Al llegar al auto, ya amaneciendo, coloqué la rueda y ahí me di cuenta de que uno de los neumáticos traseros estaba también destrozado. El filo del bache había cortado dos gomas. El terror de las mujeres había evolucionado a una especie de resignación. Coloqué, ayudado por mi hija Gabriella la rueda auxiliar, sin aire y de milagro apareció un camión que se detuvo y el conductor nos infló la rueda con una manguera de aire comprimido que ellos siempre llevan.
Al fin salimos ya casi alegres y casi bromistas.

Entramos en la zona de la reserva ecológica de Taim y a los veinte kilómetros estalló nuevamente la goma supuestamente reparada.

Otra vez la banquina.
Otra vez la espera de una presencia salvadora en la soledad.
Pero ya era de día.
En ese momento mi suegra dice: “Es mi viejito que no quiere que me vaya con ustedes”
A partir de ahí, nueva odisea por los arrozales y bañados, buscando una gomería, montado en una vieja Ford 100 de dos vendedores de carretera, uno de condimentos y el otro de confites y adornos para tortas.
Entonces, en una de las paradas que los tipos hacían para cobrar cuentas y levantar pedidos, en la tienda de ramos generales de un ingenio arrocero, me bajé de la camioneta, me apoyé en un árbol y mirando hacia las nubes le grité a mi suegro: “Por favor Sabino, dejala en paz, dejala seguir, no rompas más las bolas, no la tortures, dejanos salir de Brasil”

Y bueno, a partir de ahí las cosas se empezaron a arreglar. Conseguí que la gente de una gomería de la ciudad de Santa Vitoria do Palmar me llevara hasta el lugar del auto, que había quedado 100 kilómetros atrás, con unas gomas prestadas y luego en Sta Vitoria se repararon las mías definitivamente.

Ahora bien, antes de salir de Porto Alegre, después del entierro de mi suegro, antes de que pasara todo eso que les conté, un amigo de la familia que siempre enfrenta con humor negro las situaciones jodidas, hablando en broma de la forma de trasladar el cuerpo a Montevideo, había contado una anécdota de un colega, que para evitar pagar el carísimo traslado del cadáver de su padre lo había sentado en el asiento delantero todo arropado, y viajando de noche, cruzó la frontera haciéndolo pasar por vivo. La anécdota estaba plagada de detalles terroríficos que no vienen a cuento. (Esto guárdenselo hasta que lean lo de Cortázar. )

Bueno. Y ahora, lo del plagio de Cortázar.

Ustedes saben que yo ando medio atrasado en lecturas y hace poco días que leí por primera vez “Un tal Lucas” de Cortázar. Quiero decir que eso que me pasó, me pasó antes de leer a “Un tal Lucas” Y ahí me encuentro con esto:

“Curioso enlace de una historia y una hipótesis a muchos años y a una remota distancia; algo que ahora puede ser un hecho exacto pero que hasta el azar de una charla en París no cuajó, veinte años antes, en una carretera solitaria de la provincia de Córdoba en la Argentina.
La historia la contó Aldo Franceschini, la hipótesis la puse yo, y las dos sucedieron en un taller de pintura de la callé Paul Valéry entre tragos de vino, tabaco, y ese gusto de hablar sobre cosas de nuestra tierra sin los meritorios suspiros folklóricos de tantos otros argentinos que andan por ahí sin que se sepa bien por qué. Me parece que se empezó con los hermanos Gálvez y con los álamos de Uspallata; en todo caso yo aludí a Mendoza, y Aldo que es de allí se apiló firme y cuando acordamos ya se venía en auto de Mendoza a Buenos Aires, cruzaba Córdoba en plena noche y de golpe se quedaba sin nafta o sin agua para el radiador en mitad de la carretera. Su historia puede caber en estas palabras:
«Era una noche muy oscura en un lugar completamente desierto, y no se podía hacer otra cosa que esperar el paso de algún auto que nos sacara de apuros. En esos años era raro que en tramos tan largos no se llevaran latas con nafta y agua de repuesto; en el peor de los casos el que pasara podría levantarnos a mi mujer y a mí hasta el hotel del
primer pueblo que tuviera un hotel. Nos quedamos en la oscuridad, el auto bien arrimado a la banquina, fumando y esperando. A eso de la una vimos venir un coche que bajaba hacia Buenos Aires, y yo me puse a hacer señas con la linterna en mitad de la carretera.”
Esas cosas no se entienden ni se verifican en el momento, pero antes de que el auto se detuviera sentí que el conductor no quería parar, que en ese auto que llegaba a toda máquina había como un deseo de seguir de largo aunque me hubiesen visto tirado en el camino con la cabeza rota. Tuve que hacerme a un lado a último momento porque la mala voluntad de la frenada se lo llevó cuarenta metros más adelante; corrí para alcanzarlo, y me acerqué a la ventanilla del lado del volante. Había apagado la linterna porque el reflejo del tablero de dirección bastaba para recortar la cara del hombre que manejaba. Rápidamente le expliqué lo que pasaba y le pedí auxilio, y mientras lo hacía se me apretaba el estómago, porque la verdad es que ya al acercarme a ese auto había empezado a sentir miedo, un miedo sin razón puesto que el más inquieto debía ser el automovilista en esa oscuridad y en ese lugar. Mientras le explicaba la cosa miraba dentro del auto, atrás no viajaba nadie, pero en el otro asiento delantero había algo sentado. Te digo algo por falta de mejor palabra y porque todo empezó y acabó con tal rapidez, que lo único verdaderamente definido era un miedo como no había sentido nunca. Te juro que cuando el conductor aceleró brutalmente el motor mientras decía: «No tenemos nafta», y arrancaba al mismo tiempo, me sentí como aliviado. Volví a mi coche; no hubiera podido explicarle a mi mujer lo que había pasado, pero lo mismo se lo expliqué y ella comprendió ese absurdo como si lo que nos amenazaba desde ese auto la hubiese alcanzado también a tanta distancia y sin ver lo que yo había visto.»
Ahora vos me preguntarás qué había visto, y tampoco sé. Al lado del que manejaba había algo sentado, ya te dije, una forma negra que no hacía el menor movimiento ni volvía la cara hacia mí. Al fin y al cabo nada me hubiera impedido encender la linterna para iluminar a los dos pasajeros, pero décime por qué mi brazo era incapaz de ese gesto, por qué todo duró apenas unos segundos, por qué casi le di gracias a Dios cuando el auto arrancó para perderse en la distancia, y sobre todo por qué carajo no lamenté pasarme la noche en pleno campo hasta que al amanecer un camionero nos dio una mano y hasta unos tragos de grapa. »Lo que no comprenderé nunca es que todo eso antecediera a lo que alcancé a ver, que además era casi nada. Fue como si ya hubiese tenido miedo al sentir que los del auto no querían parar y que sólo lo hacían a la fuerza, para no atropellarme; pero no es una explicación, porque al fin y al cabo a nadie le gusta que lo detengan en plena noche y en esa soledad. He llegado a convencerme de que la cosa empezó mientras le hablaba al conductor, y con todo es posible que algo me hubiese llegado ya por otra vía mientras me acercaba al auto, una atmósfera, si querés llamarlo así. No puedo entender de otra manera que me sintiera como helado mientras cambiaba esas palabras con el del volante, y que la entrevisión del otro, en el que instantáneamente se concentró el espanto, fuese la verdadera razón de todo eso. Pero de ahí a comprender... ¿Era un monstruo, un tarado horripilante que llevaban en plena noche para que nadie lo viese? ¿Un enfermo con la cara deformada o llena de pústulas, un anormal que irradiaba una fuerza maligna, un aura insoportable? No sé, no sé. Pero nunca he tenido más miedo en mi vida, hermano.»

Como yo me he traído conmigo treinta y ocho años de recuerdos argentinos bien apilados, la historia de Aldo hizo click en alguna parte y la IBM se agitó un momento y al final sacó una ficha con la hipótesis, quizá con la explicación. Me acordé incluso de que yo también había sentido algo así la primera vez que me habían hablado de aquello en un café porteño, un miedo puramente mental como estar en el cine viendo Vampyr; tantos años después ese miedo se entendía con el de Aldo, y como siempre ese entendimiento le daba toda su fuerza a la hipótesis.
—Lo que iba esa noche al lado del conductor era un muerto —le dije. Curioso que nunca hubieras oído hablar de la industria del transporte de cadáveres en los años treinta y cuarenta, en especial tuberculosos que morían en los sanatorios de Córdoba y que la familia quería enterrar en Buenos Aires. Una cuestión de derechos federales o algo por el estilo volvía carísimo el traslado del cadáver; así nació la idea de maquillar un poco al muerto, sentarlo junto al conductor de un auto, y hacer la etapa de Córdoba a Buenos Aires en plena noche para llegar antes del alba a la capital.
Cuando me hablaron del asunto sentí casi lo mismo que vos; después traté de imaginar la falta de imaginación de los tipos que se ganaban la vida en esa forma, y nunca pude conseguirlo. ¿Te ves en un auto con un muerto pegado a tu hombro, corriendo a ciento veinte por hora en plena soledad pampeana? Cinco o seis horas en las que podían pasar tantas cosas, porque un cadáver no es un ente tan rígido como se piensa, y un vivo no puede ser tan paquidermo como también se está tentado de pensar”
(J.Cortázar, Un Tal Lucas, Parte II, El copiloto silencioso)

Entonces señores, o Cortázar me plagió o yo plagié a Cortázar o Cortázar plagió a la vida o la vida plagió a Cortázar o todo se repite todo el tiempo y creemos que sólo nos pasa a nosotros. Quizá la vida siempre está plagiando a los grandes escritores.

O el amigo bromista de Porto Alegre había leído a Un tal Lucas.

O el viejo Sabino se encontró con Cortázar allá arriba y nos hicieron una joda. No hay que olvidar que mi suegro era trompetista de jazz entre otras cosas y que Cortázar amaba el jazz y tocaba la trompeta.

Para terminar les cuento que el lugar del segundo reventón fue exactamente el mismo lugar de la ruta dónde años antes mi suegro se durmió al volante y tuvieron un accidente que los puso al borde de la muerte.
Me hubiera gustado intercambiar experiencias con ese Aldo Franceschini pero no debe ser posible.
Se debe estar cagando de la risa con Cortázar, Sabino y una multitud de copilotos silenciosos.

60 comentarios :

  1. Disfruté leyéndote. A ti y a Cortázar. La reflexión final sobre el plagio...Genial. Hay muchos grandes escritores.
    No quería dejar pasar la ocasión de hacerte saber que leí este plagio de no se sabe quién. Si logro estar más elocuente, y me veo capaz de expresar todo lo que me inspiró esta entrada, volveré por aquí. De todos modos, volveré seguro a leer a tus contertulios.
    Un saludo transoceánico.

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  2. Hola Medialuna:
    Aprecio infinitamente que hayas pasado y leído. Todavía no logro entender por qué escribí algo taaan largo en el blog. Es casi una garantía de que casi nadie lo va a leer. Por más que me dicen que el mundo de los blogs es el mundo de la brevedad, yo no aprendo. Es que me dije, esto pasó así, y tengo ganas de contarlo, aunque sea interesante solamente para mí. Y para contarlo era indispensable transcribir el texto de Cortázar, con el atrevimiento que supone ponerlo a continuación de mi divague. Así que te podrás imaginar mi alegría cuando vi tu comentario. Como dicen ustedes, estuve muy "latoso".

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  3. Yo,que soy la memoria viviente del Santi, doy fe: todo lo que cuenta aquí es total y absolutamente cierto. ES VERDAD. No inventó absolutamente nada.
    Santi: lo más probable es que mi padrino "el viejo Sabino, se encontró con Cortázar allá arriba y nos hicieron una joda. No hay que olvidar, como bien decís que "era trompetista de jazz entre otras cosas y que Cortázar amaba el jazz y tocaba la trompeta". Estoy segura de que alguna cosa querría decir todo eso que les ocurrió en ese viaje de vuelta.
    Y como mi padrino era trompetista y, para mí, un grande siempre yo lo anduve buscando por internet. Aquí va el link del único sitio en donde aparece su nombre:
    http://www.angelfire.com/va/CIOVI/070758.htm
    Si bien esos hechos ocurrieron pocos meses después de mi nacimiento, yo conocía esa historia de escuchar los relatos de la familia.
    No sé quién plagió a quién, si Cortázar o si vos,pero de una cosa estoy segura, mi padrino era un ser especial. Me gustó encontrar hoy aquí su recuerdo.Un beso.

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  4. FLAQUITA:
    Sabía que vos ibas a leer esto con cariño aunque es muuuy largo.
    Es que yo sé el cariño que le tenías al viejo y que lo conocías mucho antes que yo. ¿Viste que en Internet sólo está la historia del OVNI en la carretera de Solís de Mataojo? Habría que hacer un blog con la historia del viejo Sabino. Será cuestión de empezar a recopilar datos. La vida de Sabino fue toda ella una road movie.

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  5. Santi:
    por fin has escrito algo real y no imaginario. Yo te lo creí todo, aunque la Flaca no atestiguara y por fin me animo a decir que entre nosotros lo de esta casa el tema OVNIS es "pan comido".Ya leí el encuentro cercano de Don Sabino
    .
    1- vos cambiaste la foto hace un ratito ? porque yo vi un auto cuando entré.

    2.-la experiencia que contaste es terrible y admiro tu manera de enfrentar el asunto como la resignación de las mujeres. Yo hubiera llorado y gritado como una loca; lo he hecho por cosas menos importantes en una carretera de noche, ja!

    3.-Lo de JC ya lo conocía y además, siempre lo asocio con el cuento de una maestra que fue en excursión de la tercera edad a Florianópolis e hicieron pasar a un viejo muerto en el viaje de vuelta, por la aduana.Si alguien de la policía lee esto y me pregunta,lo niego rotundamente:)Le digo que vos me reformaste el comentario.

    4.-Santi, es verdad ue la vida supera al arte: todos los divagues que has inventado y tenías esta experiencia digna de Lovecraft!

    un abrazo

    ...y espero más cuentos así, con todo respeto por el padre de Bea,y por ustedes que tuvieron que vivir eso.

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  6. Uh! Como andas Santiago? Supongo que ya repuesto de todo. Que te puedo decir de esto: no se si vos plagiaste a Julio o el a vos, si te digo que la experiencia resulta digna de ser contada y si dejo de lado lo jodido de la situacion - y de tu pobre suegra especialmente- digna de ser vivida aunque sea una vez, aunque esto parezca una locura decirlo, Cortazar es mi escritor favorito, superando a los poetas y al viejo Borges, para mi solo el puede generar esos climas como el que vos describis y que el seguro te debe haber plagiado, y coincido con Miss Marple: es una experiencia digna de otro grande como H. P. Lovecraft, seguro la carretera no iba para Dunwich?

    Cambiando el tono y poniendole un poco mas de alegria y humor menos negro, ya que te leiste al tal Lucas, mandate un post (a pedido mio si queres) con Lucas: sus pudores, estoy seguro que vos estuviste alguna vez en una situacion asi (no te estoy comparando con Lucas ojo) y seguro tenes algun cuento para contar...

    En estos dias seguire dentro de tu blog, hasta por la seccion culinaria que por lo que he ojeado vale mas que la pena, perdon por los abandonos pero la verdad esta vida virtual he tenido que abandonarla dejando mi cueva semi vacia y oscura un poco para atender al Mussolinni de casa que anda medio jodido por el frio...
    Abrazo

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  7. Querida Marple:

    1-Lo que pasa es que el auto de la foto venía muy rápido y ya pasó.
    (no, te equivocaste de foto, en el acápite hay auto y en la foto del posteo, no)

    2-Si las mujeres se me hubieran puesto a llorar y a gritar, en lugar de tratar de parar el auto misterioso, me hubiera tirado abajo de las ruedas.

    3-Me puse en contacto con la persona que en Porto Alegre contó la historia del viaje con el muerto y niega y jura por todos los santos que alguna vez haya contado algo. Dice que no sabe de qué estoy hablando.Qué cosa.

    4-¿Quién te dijo que otras cosas que he escrito son inventadas? Lo que pasa con esta es que hay nombres y apellidos reales.Y es cierto. La vida supera al arte. Por eso muchos buenos artistas tienen vidas muy vividas que vivieron abriendo los ganchos y no papando moscas como uno. Las veces que me putié por no haber dado pelota a tantas cosas que vi.Pero es lo que hay.

    Con respecto a contar más cosas así, sí, hay, pero son todas por el estilo, todas de carretera, algunas con inundaciones otras de macrós campesinos armados con machete y prostitutas de 13 años, puentes caídos, noches aisladas por la tormenta en un parador con 80 personas desesperadas sin señal de celular ya sin comida ni leche para las mamaderas con una lluvia horizontal que abría violentamente las puertas y se metía para adentro en una nochebuena de no me acuerdo qué año y alguna cosita más, todas así, nada del otro mundo.

    Un abrazo
    estamos esperando a tus tías.

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  8. Fede:
    Qué honor de la gran puta tu visita. Realmente el Dante te había sacado de la troya mal.

    Lo que tiene Cortázar es esa cosa misteriosa de que uno siempre se encuentra en sus textos. Vos decís, ¡qué hijo de puta!, está hablando de mí, o pensás, de haber podido, yo lo hubiera escrito así, no hay otra manera.Y nunca le sobra nada.
    Prometo el posteo sobre Lucas y sus pudores.
    La carretera no iba para Dunwich, iba para el Chuy, pero está llena de posibles Dunwichs.
    Hablando de eso, el desgraciado de El Fantasma de García se pasó 15 días en Providence.
    Un beso a Mussolini. No te preocupes mucho. Dos de mis nietas tuvieron casi seguro la porcina, pero ya están bien.
    Un abrazo

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  9. 2-Si las mujeres se me hubieran puesto a llorar y a gritar, en lugar de tratar de parar el auto misterioso, me hubiera tirado abajo de las ruedas.

    Insuperable... adhiero, gracias Maestro por la sabiduria ( y la honestidad)

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  10. Así es amigo, “la vida es un plagio”, siempre pensamos que solo a uno le suceden ciertas cosas, y la vida no es más que una sucesión de "ritornelos ad. Libintum", sin llevar en cuenta también de que cuando un amigo nos relata un episodio en tono jocoso, bromista, para amenizar una experiencia tétrica muy asustadora sin infartarse (mecanismos de defensa), mismo así, hay que llevarlo a sério! Impresionante leerte.

    Abrazo,de un testigo oculto, de esas 40 horas de silencio que estuvieron desconectados del mundo.

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  11. Fede:
    Doy fé de todo lo relatado por Santiago y por muchas mas cosas que sucedieron y no las contó.
    La verdad es que con el dolor de haber perdido a mi Padre, las mujeres que viajábamos en ese auto, nos portamos como verdaderas campeonas.
    No lloramos, ni siquiera por la tristeza que nos inundaba, ni por la situación que estábamos viviendo, ni por nada.
    Es que en esas 40 horas, solamente había que apoyar a Santiago, quien estaba muy solo y muy nervioso (cosa que no era para menos).
    Parecía que nos habíamos combinado (las tres generaciones-abuela,madre e hija),para darnos ánimos unas a otras y fundamentalmente: pensar en positivo.
    Mi Madre era una gran, pero gran Mujer, y creo firmemente que de ahí salió la energía para seguir.

    También doy fé que el Anónimo, fue un testigo oculto y silencioso de tan ingrato momento.

    La vida...la muerte...ya no sé quien de ellas, se había empecinado en maltratarnos.
    Hasta el sepelio de mi Padre se realizó en horas de la noche.
    Todo demasiado fuerte, no?

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  12. Cuando crea que estoy en apuros, me voy a acordar de esa carretera.

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  13. ANÓNIMO TESTIGO OCULTO:
    te mando un abrazo grande como de aquí hasta allá.

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  14. Sí Bea, nos quedaron cosas en el tintero, pero ni falta que hace. Yo me había olvidado de que durante esas horas nadie sabía qué nos había pasado...

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  15. Queridísimo testigo oculto:

    Me consta que usted de haber sabido lo que estaba pasando hubiera acudido raudo en nuestro auxilio, pero vio cómo es, los celulares funcionan cuando no se los necesita.
    Un abrazo, querido testigo de uno mismo.

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  16. Che Fede, estoy preparando nomás lo de los pudores de Lucas.
    En una semanita estamos ahí.

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  17. Sí Fantasma, anduve viendo demasiadas películas. Algún Lynch quizá.

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  18. soy un copiloto silencioso
    tengo una gorra verde a cuadros
    tengo bufanda
    pero la bufanda sólo sirve para apretarme la cara
    nada más
    y no hay luz entre la cara y la bufanda
    y el sobretodo que tengo
    no envuelve nada
    no abriga nada
    y el tipo que va manejando al lado mío es un desconocido
    y está apurado, pero sin saberlo
    mientras fuma y acelera
    sin saberlo, imperceptiblemente
    va adoptando algunos gestos
    va adoptando un aire
    de silencioso copiloto

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  19. Flaca, retribuyo el abrazo con el mismo tamaño y mucha saudade.
    ANÓNIMO TESTIGO OCULTO

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  20. Bea: no tengo palabras para responderte; solo te mando un abrazo y un beso enormes ...

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  21. No esperaba menos de vos Santiago...

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  22. FANTASMA:

    Qué poema che... Espero que este posteo no produzca ataques de pánico a nadie.

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  23. qué contador de visitas más coqueto... un poco colorinchudo igual

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  24. Desde MX, doy fé que fué así, yo lo viví en vivo y en directo,es más lo supe de primera mano.

    Muuuuy largo, no es que no esté buenísimo, pero es ma´s para el papel que para la blogósfera.

    De todas formas, es genial.

    Mal lo de ese Cortázar, ¿de donde salio? que se vaya a jugar a la Rayuela!

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  25. Si sabré Don Tordo, que Ud. lo vivió en vivo y en directo y que lo supo de primera mano y que me ayudó como pocos a salir de todo eso.
    Gracias, aunque se las dí tantas veces que debe estar aburrido.
    Pero yo, no me canso de agradecerle.
    No sé si hay alguien parecido a Ud.,en el mundo.
    No estoy exagerando ni un ápice.

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  26. Para dirimir la cuesti{ón necesitamos conocer la fecha del fallecimiento de su suegra y la fecha fehaciente en que J.C. escribió su cuento.
    Favor enviar esa información junto con un giro por 4000 Euros a nombre del suscripto -como adelanto a cuenta de gastos-, para dar cominzo a la demanda ante el tribunal de La Haya.

    Dr. Fernando, en representación del estudio Cuervus y Asociados.

    Asimismo, ser{ia de gran interés a la causa, si usted conserva la factura de la gomería por el importe de la pinchadura.
    Ver antecedentes de situaciones similares en la entrada "PLAGIO" del 20 de Octubre de 2008, en La Pulpera.

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  27. Disculpas, por los maquinazos: debe leerse suegro.
    Doktor Van Fernanden (ya me voy poniendo a tono con Holanda)

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  28. Querido Fernando:

    Aunque le parezca mentira conservo esa factura y una tarjetita de la gomería de Sta, Vitoria do Palmar.
    La conservo porque nunca me habían arrancado las muelas tan limpiamente. Me mataron. Es que los tipos llevaron unas gomas de emergencia 100 km. hasta el auto y después pegaron la vuelta conmigo otra vez 100km y además la reparación.
    Con mi habitual perspicacia digna de Miss.Marple, infiero que está usted usando una laptop, que tienen un teclado de mierda y lucen este símbolo{ dónde tendría que estar el tilde. También infiero que se me va para Holanda. espero que sea a pasear y que no nos abandone.
    Me voy a leer su plagio.

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  29. A Holanda... esquina Constituyentes!
    No era una laptop, es que había extraviado los p... lentes.
    Ahora que veo, en vez de tantear, me voy a visiar a las "Tías"...
    Un abrazo
    Fernando

    Ya que estamos con holandeses, un chitecito malo como no hay otro.
    -¿Qué club tuvo un DT con nombre de tango?
    -El Barcelona, que tuvo a Fangal (Van Gal).

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  30. Santiago: no sabría qué comentarte sin caer en mil lugares comunes.
    El Fede me había dicho que estaba muuuuuuuuuy bueno (con todas esas úes), y realmente es así.

    El Tordo lo quiere en papel.
    Yo quiero ya mismo la película (no tener dos mangos para hacer un corto y presentarlo en un concurso, puta madre!)

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  31. Bueno, lo leí hace unos días, pero no pude escribir en ese momento. Yo soy una persona muy racional, me cuesta creer en estas cosas, pero evidentemente, algo hay no sólo en la experiencia contada en sí misma, o sea en esa cantidad de impedimentos para regresar sino en el supuesto "plagio". Hay extrañeces que nos dejan como extranjeros de la vida, porque nos acostumbramos siempre a que todo está ordenado y forma parte de una relación lógica de causa y efecto y alguna vez- creo que por suerte- experiencias vividas o contadas por quienes las vivieron nos sacuden esa forma de ver la realidad tan cuadriculada, a la que le hemos recortado todo lo que no podemos explicar. Lo que sucede en el cuento tuyo y lo que sucede con el significativo y perturbador parecido con el de Cortázar no hace sino mostrarnos que una parte de la realidad que no queremos ver está ahí, latiendo y asomándose y que debemos estar atentos a esos signos si no queremos de la vida solo la parte explicada.
    Creo que Cortázar se sentiría totalmente honrado si viviera de ver este puente entre su ficcionalidad y tu realidad, entre una cabeza y otra, él que fue el mejor creador de mundos conectados (entre la ficción y la realidad, por ej. Continuidad de los parques)
    Qué relativo es todo y cómo estamos en la cornisa siempre....y qué bello es ser capaz de ver otras cosas...
    Me pareció una maravilla la forma en que contaste esto. Un abrazo, maestro

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  32. "Cuando uno está así, de noche, en una ruta desierta, sin luna, sin estrellas, sin una gota de viento, uno no ve nada pero imagina todo hasta que lo ve. Imagina árboles imagina sombras que se mueven imagina mundos que no están. Imagina ruidos sordos y crujidos y gemidos. Uno proyecta fantasmas. Se oye latir el corazón.
    Tres mujeres silenciosas, tristes y asustadas en el auto".

    Santiago:
    el contraste entre tu imaginación desbocada y la serenidad de las mujeres se revela en estas tus palabras.

    Admiro tu capacidad para contar tus experiencias...

    Admiro tu reconocimiento al valor y al coraje de esas mujeres que, con su silencio desvanecían los fantasmas y aminoraban los latidos de tu corazón, aunque no te dieras cuenta.

    Un gran trozo de literatura:
    un gran hombre y tres mujeres maravillosas a las que en mi blog llamo "mujeres que corren con lobos"

    Felicitaciones.

    Tendré que leer más a Julio Cortázar, del que sólo conozco algunos capítulos de "Rayuela".

    Tendré que leer más seguido este blog. Tal vez te copie algo si me autorizas, para enriquecer el mío.

    Mis más cálidos saludos

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  33. Santiago, cuando puedas quisiera que visitaras a otro Santiago : http://yosantoyo.blogspot.com/
    No te lo pierdas.
    Besos

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  34. No sé que decirte... me quedo como helada... y yo siempre digo que las coincidencias no lo son tanto...
    Como sea, no me hubiese gustado pasar por lo que cuentas...
    Besos

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  35. Gracias por el comentario tan espontaneo, aunque creo que los que me visitaron estaban muy influenciados por el cartel que me hizo Rossana.
    A mi me parecio que esta anecdota podria haber sido perfectamente un cuento tuyo, se nota que relatas muy bien. Lastima que Cortazar tenia una imaginacion grande como un pais y nos robo tanto material.
    Mas que esta publicacion me gusto mucho mas la anterior, es increible porque yo debo tener mas o menos diez textos con esa estructura desestructurada, pero a mi nunca se me ocurrio versarlo ni jugar con las posibilidades de su forma.
    Bue, este comentario se esta haciendo demasiado largo como para ser interesante.
    Nos leemos

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  36. Publiqué algo que podría usarse en convocajoda

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  37. uh no lo de alagado fue porque lo publique muy rapido y se ve que no pulse la "h", ademas de que casi nunca corrijo las faltas que tengo, je ahora en un rato me cambio por santiago v asi no nos confunden, mira te voy a explicar el cuento muy rapidamente; es un tipo que es como un hombre quince veces mas chico de lo normal que sale del lago ese de la pintura despues de haber nadado muuucho(segun lo que le parece a el, aunque en realidad no sabe ni esta seguro) entonces despues que sale y esta en la orilla se pone a pensar en donde mierda estoy y todo eso que se preguntaria un naufrago, entonces ve que en el lago hay cisnes, y abajo de los cisnes, en el agua, hay elefantes, pero medio cmo que no le importa mucho eso y sigue viendo haber si encuentra algo pa salir de ahi y ve a un hombre (es el tipo que ta en la pintura, parado a media altura del cuadro en el margen izquierdo) bueno ahi empieza a llamarlo y se cansa xq ya taba cansado de nadar y todo, entonces se acuesta a dormir pa descansar (eso es bien una comparacion con los humanos) y cuando se despierta va a ir hasta el pa que lo escuche xq todavia sigue ahi el otro hombre, pero le cuesta caminar porque tiene el cuerpo como que no siente nada y los musculos dormidos, y ahi le empiezan a llegar bloques de aire que le pegan asi y lo tiran al piso, y cuando esta cayendose manotea la firma de dali que en realidad no me fije en que parte esta, aunque se estila en la esquina inferior de la derecha como obviamente sabras, y bueno ahi le falta el aire y ademas la tinta de la firma lo empieza como a ahogar pero antes de que le llegue a la cabeza lo ve al hombre que lo esta viendo morirse y no hace nada
    fuuua q explicacion m mande
    ta m canse de escribir
    chau

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  38. Hola Santiago joven:

    Me encantó tu explicación, pero mirá que me podés contestar en tu propio blog, porque a mí se me notifican las respuestas. Tu cuento lo entendí más o menos como vos decís. Solamente que el hombre quince veces más grande me hizo acordar a la camisa de once varas de Dalí, que debe estar en Youtube ese corto.
    Te sigo comentando en tu blog.

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  39. Yo digo: ¿y si ponés sólo "Santi", o como antes "Le Santi", o "El Santi"?
    Porque eso de Santiago el de los Divagues queda como larguíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo.

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  40. Yo no cambié ni cambiaré la forma de llamarte: para mí fuiste, sos y serás el SANTI.Ni grande ni chico, ni joven ni viejo, ni gordo ni flaco, para mí SANTI el ÚNICO, eternamente.No sé quién fue que empezó a decir que mejor te llamaran Santiago.
    Asunto laudado.
    Y hablando de otra cosa, vos mucha receta y mucha foto pero de convite y de feijoada real y concreta NADA. Bueno, anoche hice dos ollas de feijoada, o algo parecido.O, si preferís, "feijoada a la Flaca".jejejeje.
    No sé si me quedó igual a las que se comen y he comido en Brasil, pero al menos se deja ver como feijoada. No le pude poner todas las cosas, algunas porque no conseguí (charque, carne de cerdo seca y ahumada, cueritos),otras porque no se las pondría ni viva ni muerta ( rabo y orejas de cerdo) y otra porque la compré y se me perdió (no pude encontrar la pata de chancho que había comprado en la carnicería y que supuestamente tenía guardada en el freezer). Hice lo que pude, y te diré que no me quedó nada mal.

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  41. Santi, después de tanto tiempo !salves desde Andorra! Aquí el verano, me voy para las playas atlánticas de Galicia.

    Te he leído esa casualidad, esa vivencia tuya convertida en relato por Cortazar...puede suceder, la carretera en la niebla, la goma (nosotros decimos neumático, qué curioso, que grato la diversidad) las tres mujers, el que se detiene y no para y mejor, la linerna, las horas que pasan en médio de la nada, semi oscura...el cigarrillo, puede coincidir, creo.
    Tu relato me ha cautivado, se capta incluso esa neblina húmeda, y ese ir a ¿dónde? a un velorio, o velatorio...
    ¿Conoces el film del cubano T.G.Alea" Guantanamera"1996, aquello es otro clima, pero con cadaver por transportar (y por malogar) o por velar.
    Llegan a la locura, al sinsentido, a los trámites paranóicos. Algo hay de eso en tu relato y en el de Cortazar, salvando las distancias. A veces los génios cópian intuiciones que vuelan o cosas que a ellos también les sucedieron, pero mejor, inventarlas o recordarlas de otra manera, tal vez lo viera antes, era mago.
    Felicidades, !salve!natalí

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  42. santi:
    lo que pasa es que vos sos muy astuto.
    Por ejemplo: un post lo empezaste diciendo-"acá voy a escribir algo que a nadie le importa un carajo"(y a todos les importó)creo que era lo de la proporción áurea y en este decís-"ya sé que en los blogs nadie lee las entradas muy largas pero que voy a hacer si soy así"...ja,ja, ja entonces provocás por lo menos dos cosas : -"pobrecito, vamo'a leerlo es tan tierno y tan sincero" o -"Que ese no se vaya a creer que no soy capaz de leer mucho o de no entender cosas difíciles"
    O sea: desafías a los sentimientos o al intelecto, depende del lector.
    Lo bueno es has desactivado la teoría de que las entradas deben ser cortas y que la gente no lee.
    Deberías probar ahora con una frasecita corta .
    Creo que el mundo virtual es una copia del real y así como es la gente en uno, es en el otro.
    Así que deduzco que carisma te sobra,y por supuesto que detrás de un gran hombre hay una gran mujer así que demos gracias a Bea que te deja escribir tranquilo:)

    Quedé intrigada con el cuento de la navidad lluviosa y esos cuentos de carretera.
    Dale no más con los divagues, porque hace como 20 días que estoy internada dentro de mi casa .

    un abrazo

    PD) opinión de mi médico de cabecera: "si no fuera por los blogs ya te habrías vuelto loca de estar tanto encerrada."

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  43. MARPLE:

    Una vez, en unos foros de poesía, una visitante me puso: "lo tuyo es puro marketing"

    Pero no está bien que me descubras el juego che. Ahora voy a tener que inventar nuevas estrategias.

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  44. Bueno, de aquí en más, no voy a escribir ningún comentario mas a este llamado "cuento", porque lo escribió en su blog.
    Pero si de algo estoy segura, es que la vida no me deje pasar por momentos tan difíciles como los que pasamos.
    A esta altura, después de leer comentarios varios, me atrevo a decir: ¡Qué Cortázar ni Cortázar!
    Fue ESPANTOSAMENTE DOLOROSO y no es ningún cuento.
    Como fue el regreso a mi hogar después de sepultar a mi Padre, y tres meses después (en Montevideo), sepulté a mi Madre, porque ella no podía vivir sin su Amor de toda la vida... todo esto me hace mal.
    Que se hable al pedo de Cortázar, que se compare una cosa con otra en un relato verídico y con mucha emoción y duelo, no me parece bien.
    Por lo tanto, hasta que Santiago no cambie este RELATO VERÍDICO, no me voy a asomar mas por este blog.
    Siento demasiada tristeza recordando cosas tan difíciles y más las que no transcribió, porque (creo), que ya era demasiado increíble.
    Pido perdón por mi sinceridad, pero me parece demasiado seguir recordando cosas como esas...

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  45. Despertate, Santi!!!!
    Espero que estés actualizando... y a eso se deba tu silencio...Se te extraña

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  46. Santiago:
    Parecemos vecinas mal avenidas, que se hablan a través de otros.
    Así que l arespuesta a tu pedido la pongo acá, está en este enlace:
    http://letras.terra.com.br/silvio-rodriguez/131351/

    Qué bueno lo de los Fernández y Carrasco, ¿cómo hace para sacar esa voz?

    Un abrazo
    Fernando

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  47. santiago, se lo invita a visitar el nuevo blog! de buceo invisible
    salud

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  48. A ver si vas a ser un personaje de Cortázar... Qué curioso: alguien escribe nuestra vida sin conocernos. Me gusta esa idea para un relato.

    Abrazos.

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  49. Santi,te dejé respuesta allá. Santiago le jeune actualizó.
    ¿Vos recibis mis mensajes a través de convocajodas 2? Te puse ahí unas fotos y no sé si recibís los mensajes.
    Estás una pizca de silencioso. Dale! ¡Qué estarás por cranear!
    Besotes

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  50. ¡¡¡ÁNIMO!!!...ya debe faltar menos.

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  51. Este tipo Cortázar tiene la costumbre de plagiar a la gente, lo tengo re junado. Es así.
    Ese cuento lo escuché por primera vez en un taller literario al que solía ir. La lectura se interrumpió varias veces porque todos parecían haber escuchado cosas similares, además que todos los talleristas éramos unos hinchapelotas que interrumpíamos todo el tiempo, por deporte.
    Al tiempo leí Un tal Lucas, que me pareció un librazo, sobre todo porque me reí como solo como un boludo página tras página.
    Y tu relato, Santi, es muy muy bueno. Con decirte que me angustié bastante al vivir esas situaciones.
    Un abrazo y fue un placer este recorrido.

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  52. Hola Santi!
    Vengo a contarte que hay un premio para vos en mi blog, que no requiere de ningún compromiso, tiene el único propósito de hacerte saber que difruto mucho tus divagues, que no siempre dejo huella porque la verdad a veces no me siento a la altura, como en este post (aunque leo mucho y aunque Cortazar sea uno de mis favoritos), solo decirte que me saco el sombrero ante tu capacidad de transmitir semejante experiencia...
    Besos!!

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  53. Santiiiii!!!! Te digo que no se aguanta...

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  54. Muy rico todo pero es hora de que aparezcas.

    Ta que lo último que puse en el blog es una porquería, pero ni siquiera te apareciste pa' putearme, che!

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  55. Bueno, me quedo más tranquila si tu ausencia se debe a motivos de laburo... mientras haiga salú...

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  56. Datos aportados por la OMS sobre la gripe A:

    Casos confirmados:

    Rusia: 3
    Estados Unidos: 33.902

    ¿En cuál de ellos se consume más vodka?

    Te tiro el dato para que vayas llevando.

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  57. ¡¡¡Feliz día, queridísimo amigo!!!

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