E N T R A D A S
_____________________________________________________________________________________________________________
E T I Q U E T A S


_____________________________________________________________________________________________________________

21 de febrero de 2008

LA CASITA AZUL


¿Vieron esa casita azul? La de arriba, la de la foto. Estuvo siempre. Igual que la viejita que la habita. Siempre desde que voy. Voy desde el 81. Siempre al mismo lugar, al mismo pueblo. Para mí viajar se ha convertido en ir ahí. Siempre ahí. En el 81 no había nada. Nada es un decir. Algo había. Había infinitas dunas tapizadas de campanillas azules y una porfiada y gozosa ignorancia del mundo. Y había un pueblo de 40 o 50 casas apretadas contra el mar y más botes que casas flotando en la ensenada. Y la gente del lugar no entendía qué hacíamos ahí.

Y era difícil llegar y era difícil irse.

Cuando alguien nacía estaban todos presentes en la casa de la parturienta, la primera, la viejita de la casa azul. Una vez estando yo en el medio de la calle alguien murió y vi a la viejita recorriendo una a una las casas abriendo las puertas y diciendo: “morreu”. Y uno a uno, mujeres, viejos, niños, perros, se iban sumando al cortejo encabezado por la viejita hasta llegar el pueblo entero a la capilla vieja, la de los velorios, a esperar el cuerpo. Pasaron a mi lado. Yo me sentí transparente.

La viejita y su casa azul.

Todas las mañanas ella barría la plaza como si fuera el patio de su casa y salía a recorrer la playa en busca del pescado que todos los días le daban los pescadores.

Yo tenía hambre de historias y estaba seguro de que en ese cuerpo flaquito estaban guardadas todas las vidas.

Por las tardes la veía sentarse en su casita azul y hacer bolillos y manteles de crochet.

Y creí que algún día encontraría el coraje para sentarme en la puerta de la casita y llevarme sus historias. Y preguntarle todos los por qué. Porqué todos los niños tenían cicatrices. Por qué todos los hombres eran bajitos, de ojos claros y cabezas grandes. Por qué todos los perros eran de patas muy cortitas e ignoraban a los autos. Por qué muchas callejuelas tenían los nombres de los hijos del párroco.

Pero no encontré el coraje.

Y no me di cuenta cuando todo empezó a cambiar.
Tuvieron que decírmelo. Hacérmelo notar.
Las casas de veraneo se devoraron las dunas y las campanillas azules.
Y vino el asfalto y el banco y el supermercado y los hoteles y los autos y los turistas.
Y ellos no veían nada de lo que yo veía.

Pero a mí no me importó.

No me importó porque la iglesia seguía ahí, los barracones de los botes seguían también y el mar se puede ver todavía sobre los techos curvados de tejas portuguesas. Y seguía la viejita con su casita azul. Era todo lo que yo precisaba y era todo lo que yo quiero ver. Y mantener la esperanza de animarme a hablar con la viejita.
Y que me contara la verdadera historia del hombre que pasa el día en oración nombrando a todos y cada uno de los habitantes del pueblo. Me contara la verdadera historia del hombre que vivió solitario en la Isla de Coral y se pegó un tiro cuando la prefectura quiso volverlo a tierra firme por ser muy viejo. La verdadera historia del último arponero que mató a la última ballena y vive en su barracón sobre la playa con la compañía de un pingüino errante con el que llega hasta la orilla cada mañana a mirar el horizonte y no quiere hablar con nadie.


Quiero quise creer que todo está guardado en la viejita de la que no sé el nombre.
La viejita de la casa azul.

Este año no fui al pueblo de la viejita. Me dije que no podía estar atado al mismo lugar siempre. Pero fui cerca. Y un día me golpeó la nostalgia y me largué hasta allá. Caminé por la avenida de los pescadores, llegué a la plaza y miré el caserío de la ensenada cubierto como siempre de buitres y gaviotas.
La casita azul ya no está.
Ahora veo de pronto todo lo que no quería ver.

Y tendré que inventarme todas las historias.
Ahora es muy probable que no vuelva.

40 comentarios :

  1. A veces se necesita que algo desaparezca para que pueda nacer otra cosa. Ahora tendrás que inventar las historias. Y la invención siempre es buena y sanadora. Beso

    ResponderEliminar
  2. Yo qué sé Rossana. Uno está viejo y se cansa de que las cosas desaparezcan y a veces siento que sólo se pueden inventar recuerdos y también que sólo se recuerdan inventos...

    ResponderEliminar
  3. Se pueden inventar futuros posibles o reinventar pasados, pero lo más lindo de todo es romper el invento de la tristeza a patadas o a carcajadas o llorarla toda junta así se va de una vez. Aunque, pensándolo bien, sí la tristeza da lugar a textos tan bellos como éste, bienvenida sea, por un rato. Me quedo acompañada todo el día después de estos chamuyos. Lo otro se lo contesté allá. Abrazo

    ResponderEliminar
  4. Si por alguna razón muy humana volvieras,¿Me llevarías?

    ResponderEliminar
  5. Y sí Juan. Te llevaría. Aunque ya es tarde. O no.

    ResponderEliminar
  6. Ta que te parió Juan.
    Cuando vi tu nombre con el logo de Blogger pensé que te habías hecho un blog y me tiré como chancho a los melones al supuesto perfil y hete aquí que no había ningún blog.
    Dejate de joder y create un bloguito, aunque más nos sea para subir tus fascinantes cuentos.

    ResponderEliminar
  7. Para no parecer tu fan número uno desesperada no te escribí antes, dejé que otros lo hicieran. Pero lo cierto es que me encanta que hayas reaparecido. Para los que te leen digo que doy fe, que he conocido ese lugar como la palma de mi mano a través de tus relatos durante más de veinte años y tus fotos, y que con esto que contás, que la casita azul y la viejita del crochet ya no están, también me entristezco por el paso del tiempo y la llegada del progreso demoledor a aquel lugar. Y te digo más, ya a esta altura, después de tanto desearlo, no quiero ir; renuncio a los mejillones a la milanesa regados con caipirinha en la playa y a la placita de los artesanos; quiero quedarme con el recuerdo del lugar aquel al que se llegaba por un camino de tierra.Me gustaba el cartel, pintado a mano en una madera por un pescador, con el nombre del lugar colgado marcando la entrada.
    Preciosa la foto, como siempre.
    Cambiando de tema, te dejé una respuesta en mi boliche.
    Y para terminar, no resisto no saber quién es Juan Pascualero, aunque empiezo a imaginarme. Por favor, que tire alguna otra pista.

    ResponderEliminar
  8. Ya te iba a mandar a cagar por no firmarme.

    Juan pascualero no es el Juan que vos pensás si es que pensás en el que yo pienso que pensás.

    Un besote y paso al cenáculo para ver que me contestaste.

    ResponderEliminar
  9. This comment has been removed because it linked to malicious content. Learn more.

    ResponderEliminar
  10. Andal 13 ya se hizoelblog ayer: Ajo y Agua.Te recomiendo al blog y a la persona.

    ResponderEliminar
  11. Santi: te debía una visita... Por fortuna, tu casita del color que sea y tus historias estaban allí, esperándome.
    Y no se vuelve, no; nunca se vuelve.
    Besos,
    Andrea

    ResponderEliminar
  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  13. Fui yo la que suprimí más arriba. Me había equivocado. Se parecen en que las dos viejitas son batalladoras, enérgicas y viejitas. Nada más. En el fondo, era una excusa para dedicarte un cuento!

    ResponderEliminar
  14. Santi, es la entrada mejor escrita y más emocionante que has escrito. La puta madre que te parió.

    ResponderEliminar
  15. Gracias Fantasma!!!!!

    No sabía que andabas a veces en la vuelta. Debería haber oído las cadenas arrastrándose.

    Nunca te firmé en tu última entrada porque no sabía qué escribir con semejante tema que nos pega tan de cerca.

    ResponderEliminar
  16. Hola Santi. Antes que nada, lamento tu imposibilidad de estar en la cena, me hubiese encantado conocerte, aunque no faltará oportunidad. Te pido disculpas de antemano por acercarme sólo a saludarte y no a leer, pero estoy en el regreso reciente y mi hijo, afortunadamente, me demanda este día. Pero quería llegarme hasta aquí para decirte que me llenó de alegría tu comentario, sobre todo por quien lo realiza. Te darás cuenta que me hablaron de vos y de ahí mi apreciación. Leí volando esa casita azul, y volveré por una segunda vuelta. Un gran abrazo, amigo.

    ResponderEliminar
  17. Acabo de leer el final que le diste al cuento "El auto negro" de Rossana... la puta que te parió, guacho! Perdoname el uso y el abuso del latín, pero no se me ocurre otra expresión más cabal.

    ResponderEliminar
  18. ¡Latín y sánscrito podríamos usar! Imponente...Digo yo, y ahora, ¿cómo hago para no borrar mi final y poner el tuyo? No coquetees con el plagio, hacé el favor...je. Aquello se está convirtiendo en una orgía de finales buenísimos y yo estoy feliz...¿Ahora volviendo a tu final, este desbunde de creatividad se debió a los piratas del Caribe o a las nietas?Un abrazo.
    Anexo: Rinde esto de dedicarte un cuento! Felicitaciones, medalla y beso

    ResponderEliminar
  19. Me gusta mucho este grupejo que hemos formado. Me divierte cada día. También me enriquece. De todas formas, veo que si seguís con esa popularidad te pierdo.

    ResponderEliminar
  20. Germán:

    Un abrazo y gracias por venir. No te preocupes por la lectura, ya tendrás tiempo. Yo también estoy en deuda con tus escritos. Un beso a tu hijo de parte del abuelo Santi.

    ResponderEliminar
  21. ROSSANA y ANDREA:

    Elogium vostrum sonrojarum viejum lelecum.

    Que carajum significarunt plagium coquetearum?

    ResponderEliminar
  22. Flaca:

    No seas celosa.

    Y además, ¿Eso es todo lo que tenés que decir de mis geniales creaciones?¿Qué tengo que hacer para gustarte?¿Escribir un bolero?

    ResponderEliminar
  23. Qui scriptum tan bonum viejum lelecum non est

    ResponderEliminar
  24. No sé si no te habrá pasado alguna vez, pero hay gente que escribe tan bien que al lector le da ganas de copiarlo o piensa por qué carajo no se me ocurrió a mi. Con tan buena literatura tientan los deseos deshonestos del lector. Yo diría que esos escritores coquetean con el plagio...Abusan de mi nobleza (como diría el ilustre poeta latino-mexicano, el Chavo del 8) Coquetear porque quien coquetea busca, y vos al escribir tan bien estabas buscando ser plagiado...en este caso por mi, que sentirum deseum de delinquirum plagiarum el finalus...La verdá, mis queridos, escribo esto último en latín, por cortesía, pero no me sale tan bien como el sánscrito(/&&%&/$/&/&33"%$*:;°Q&&=)ven?
    Ahora bien, coincido también que el final de Andrea es totalmente descolocador y lo menos previsibilum del mundum.
    Este diálogo de luxus est! Besitus

    ResponderEliminar
  25. Propuesta descabellada (propia de quien está por salir a trabajar y quiere volar un poquito aún con ustedes): ¿Y si escribimos un bolero para la flaca? Todos, digo. Por ej. De acá a dos semanas. O una?

    ResponderEliminar
  26. Vo,Santi, pasé por acá para pedirte permiso. ¿Puedo construir un puente desde mi blog al tuyo? Porque de ese modo podría venir directamente y sin escalas, porque eso de andar por los catetos cansa, y ya todos sabemos que la hipotenusa es más cortita.

    Y ya que estaba, leí los comentarios anteriores y me anoto pa'l bolero, o dicho en latín, recojum guantus lanzatum Rossanae.

    ResponderEliminar
  27. Excelente Santi. Cruda fotografía de muchos lugares donde la esencia es cada vez más difícil de notar al son de la llegada del "progreso". Nada que reprocharle a usted por no haber tenido ciertos corajes.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  28. This comment has been removed because it linked to malicious content. Learn more.

    ResponderEliminar
  29. ¡Mirá todo lo que escribieron anoche mientras yo dormía!...
    Me encantó lo del bolero para mí de ustedes tan juguetones y tan hábiles escritores hasta en sánscrito y latín. Quedarían como dioses conmigo justo ahora que cumplo el medio siglo.Gracias, amigos.

    ResponderEliminar
  30. ¿Y quién les dice que después de los 50 no empiece con el tango?

    ResponderEliminar
  31. Putae mater, me cagaron che, andan volando con el Latín. Como se ve que tienen educación clásica.
    Estoy tentado de recoger el guante del bolero yo también, aunque no creo que me salga nada.
    Propongo que Rossana abra una entrada para tal fin en su blog, ya que es la que inició esto de los trabajos colectivos.

    Che, Andrea, ¿Qué carajo es eso del puente? Yo lo que voy a hacer es poner un vínculo a tu blog. ¿Es eso? Vos hacé el puente que quieras.

    Me voy pa lo de Rossana...

    ResponderEliminar
  32. Hombre, pues claro que es eso... Un vínculo, nexo, un coso que permita llegar directamente de un lado al otro, en este caso de mi blog al tuyo.

    Questa lluviam idealis inspirae bolerum

    ResponderEliminar
  33. Tamus, abrum entradis en cristalus. Pero recién el sábado puedo. Así que si alguien se larga antes en su blog, lo hacemos donde sea. ESto de lo colectivo es un virus y ya están inoculados. Quién es Juan Pascualero? Me gustó su final pero no tiene blog. Me sospecho que usted sabe algo...Besos

    ResponderEliminar
  34. El Juan Pascualero se está haciendo el misterioso, generando expectativa como quien dice, para que cuando abra elblog nos tiremos todos como chanchos a los melones.
    Y vos,Santi, ¿por qué decís que pensás que no es el que yo pienso que es?...
    Yo creo que sé quién es, pero no voy a arriesgar sin que me tiren alguna pista.

    ResponderEliminar
  35. Por favor, dominad vuestra femenina curiosidad. De ninguna manera develaré el misterio que celosamente guarda el pascualero.
    No estaría bien que revelara su identidad como no estaría bien que revelara la de la Flaca. Por algo cada uno de nosotros conserva zonas oscuras, así es esto de los blogs.
    Solamente diré que es un caballero muy apuesto, sensible e inteligente y es nuestro proveedor exclusivo de pascualinas.
    No sé si va a abrir un blog, pero estaría bueno que lo hiciera.

    ResponderEliminar
  36. Menos mal que empezaste vos haciendo la entrada. Arranquen y yo después sigo. Besos

    ResponderEliminar
  37. Me ha gustado mucho, mucho :), Santi.
    Gracias por esta narración

    ResponderEliminar
  38. Estimado Avilés:
    Es para mí una gran sorpresa que este relatito tenga visitas aún y la sorpresa más grata es que seas tú quien se pasó por acá. Es para mí un honor muy grande que te haya gustado, por ser quién eres.
    Un abrazo
    (creo que lo que gusta de este cuentito es que no tiene una pizca de ficción, es absolutamente real)

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

RANKING

Wikio – Top Blogs