E N T R A D A S
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E T I Q U E T A S


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22 de diciembre de 2007

NAVIDADES ERAN LAS DI'ANTES

Bué. No me queda otra que escribir algo sobre la Navidad.

Mi viejo siempre fue ateo y socialista, si no contamos su breve pasaje por un seminario salesiano a los doce años, del que se hizo echar tirándole un misal por la cabeza a un compañero. Así que en casa, de Jesús, nada. No sólo en casa. Mi país es tan, pero tan laico, que da asco. Hasta hace muy pocos años, en nuestros almanaques, el 25 de diciembre figuraba como “Día de la Familia” y la Semana Santa como “Semana de Turismo”.
Sí, en Uruguay Turismo va con mayúscula y dios con minúscula.

No me acuerdo cuando fue que en casa empezaron a armar el arbolito y a ponerle aquellas pelotas que entonces eran de vidrio y se rompían con facilidad. “Por los nenes, viste?”
Y también armaban un pesebre que nos gustaba por el puentecito y el agua, que la hacían con un espejo, pero ese bebé y esos señores no significaban mucho. Y de Santa Claus nada, por supuesto. Acá no existía. La gran fiesta infantil era el 6 de enero, porque ahí sí venían esos tres muñequitos de yeso, enturbantados y en camello que también estaban en el pesebre y nos dejaban regalos a cambio de pasto y agua.

El 24 de diciembre no había regalitos. Lo que había eran unos enormes familiones que se reunían en torno a unas mesas gigantescas al aire libre con el único fin de devorar corderos y lechones a las brasas con desesperación , y a veces pavo y pizza y también ravioles por las dudas y turrones y budín inglés y pan dulce y frutas secas y avellanas y nueces y almendras y dátiles y fruta glaceada y todas las cosas hipercalóricas del hemisferio norte en los 40º a la sombra de nuestro diciembre montevideano.

Y la bebida!!! Obligatorio beber como cosacos suicidas. Sidra, espumante rojo, medio y medio, caña, grappa, muuuucho vino, muuuucha cerveza, cerveza cortada con cocacola, algún whisky, y el infaltable “vermucito” para las doñas. Ah, me olvidaba del famoso y ya un poco en desuso “clericot”, especie de complicada sangría de composición incierta.

Y bueno, en ese contexto de increíbles excesos, Jesús era el gran ausente. Puedo jurar que nadie se acordaba de él. Ni un poquito. Pero nos quedaba el noble concepto de “familia unida” para sacralizar la fiesta.

Todo marchaba bien y la felicidad en aumento hasta las 12 PM, ahí era el clímax, el momento en que toda la familia se propinaba sonoros y etílicos besos y se juraba babeante amor eterno y dejar atrás los agravios, todo con el telón de fondo sonoro del descorchar de las botellas y los fuegos de artificio. Nudos en la garganta, ojos vidriosos, ráfagas incontenibles de ternura.
Pero mañana, 25 de diciembre, día de Navidad, había que volver al mediodía a terminar con los restos del nocturno festín.

Y ahí sí, con la resaca y la luz del sol, salían a relucir los viejos conflictos no resueltos, entre cuñadas, entre cuñados, entre suegras y nueras y todo terminaba en una ruidosa y patética tragicomedia italiana y todos los parientes se iban yendo a la mierda y quedaba una desolada anfitriona, con la casa desmantelada y sumergida en una masa infame de huesos pelados, manteles sucios, pegotes en las mesas y en el piso, moscas por todos lados y los perros lamiéndolo todo. Y entonces se oía el mismo discurso de todos los años, condimentado por sollozos que habían sido contenidos por horas:
“Estoy podrida!!! Repodrida!!! Harta!! Recontraharta de romperme el orto un mes entero para preparar todo y atender a tus parientes que no se lo merecen para que después se vayan todos a la mierda peleados y sin lavar un vaso, y vos, VOS, que sos incapaz de decirle nada a la yegua de tu hermana ni a la bruja de tu madre cuando me tratan como el culo pero bien que se desparraman en los sillones criando concha para que yo las atienda y tus primitos que vienen una vez por año solamente a comer con todos esos engendros malcriados y no ponen un peso. ES LA ÚLTIMA VEZ QUE SE FESTEJA LA NAVIDAD EN ESTA CASA!!, ME OÍSTE!!! LA ÚLTIMA VEZ!!! Y QUE EL 31 SE VAYAN A COMER A LA RECONCHA DE SU MADRE!!!!

10 comentarios :

  1. Tenés razón! Menos delicatessen en la mesa y más alimento sustancioso, así, a lo bruto. Tus navidades me hicieron recordar a las de mi infancia, que también - después de mucho despliegue- terminaban así, con los mismos comentarios acerca de la suegra y la cuñada de mi madre,es decir, de mi abuela y de mi tía.Los arbolitos también eran menos sofisticados que los de ahora: se salía a buscar un pedazo de pino natural o se compraba eso en la feria. La primera vez que tuvimos un arbolito artificial comprado, no era con luces, era con una velita en la punta de cada rama; a las doce de la noche,ceremoniosamente, prendimos las velitas, y mi hermano y yo mirábamos aquel arbolito embelesados creyendo encontrar allí toda la magia compactada de la navidad.También creíamos que la magia era tan grande que en cualquier momento iba a caer Papá Noel por la chimenea de la campana de la cocina.¿Y a qué no sabés lo que pasó?: el arbolito,con el calor de las velitas, se prendió fuego.Y, mientras mi madre y mi padre corrían tirándole baldes de agua para evitar un incendio, mi hermano y yo llorábamos sin consuelo. Eso mientras mi abuela,mi tía y mi primita seguían comiendo sin parar lo que mi madre había pasado tres días cocinando y, sentadas cómodamente, observaban todo con una sonrisa en los labios.¡Total!,el árbol no era de ellas,ni la cocina llena de agua tampoco.
    Por cosas como ésas es que concuerdo con K en que hay que abolir la Navidad, o -al menos- los compromisos formales y prefijados y que, para pasarla bien y comerse todo bien regadito con los amigos que uno quiere, cualquier momento es bueno.
    Para finalizar, agradezco que hayas pasado ese gato asqueroso para abajo, de otra forma nunca más hubiera entrado aquí. Enteráte que tengo gatofobia.

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  2. Odio ver la nieve artificial en los arbolitos de las vitrinas de los comercios. Estamos en el Sur, che.




    Un abrazo, querido padrino; ha sido un gusto leer tus memorias navideñas.

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  3. Es que de leer lo que comíais, a esas temperaturas y todo regado con alcohol a puñaos... te juro que se me están taponando las arterias.

    Mi gran propuesta de este año es conseguir que alguien se coma un bocadillo de turrón blando con mahonesa. ¿Te apuntas? ;P

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  4. Buenísimo.
    Pero mi familia toda trabajadora festeja este dia con dignidad de estar LOS QUE NOS QUEREMOS durante todo el año, juntos porque los trabajos a veces no permiten siempre.
    Dias de DAR, en realidad si lo practicas todo el año es un día más
    ¿Hay seres que lo practican todo el año?
    Da igual ahi va lo que traía, quien te dice que valga algo porque viene de gente sincera:
    ¡¡ FELIZ NAVIDAD!!!!
    ................(
    .................)
    ...............(_)
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    ..`-%:%:%:%:%:%:-'
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    que la vivas junto a seres queridos en hermosos momentos de amor.
    Cariños

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  5. Che Santi, parece como que tus navidades de pebete eran una verdadera mierda. Como todas las navidades, bah. Gigantescos monumentos a la hipocresía. Igual, me encanto esta entrada. Eso de "beber como cosacos suicidas" fue de lo mejor. Los cosacos tienen ACTITUD. Y para finalizar, también me encantó la Furia de tu señora madre. Impactante. Una Furia descarnada, un odio mas alla de todo limite. Caida la hipocresía, solo nos queda la Jodida Furia. Bien por eso. Igual, se me hace que la cosa prosperó poco: el mismo dilema de tu madre es el que hoy en dia enfrenta la Flaca. No se si ella se pondrá tan Furiosa al acabar todo.


    Saludos!
    K

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  6. La Flaca hoy no tiene dilemas, tiene certezas.Ya dije que estoy un paso adelante de los estúpidos, porque no soy necia y veo y reconozco y digo -muy frecuentemente- "me pasé de tarada". Así que esta vez no me sentí así,estuve consciente de todo y disfruté del asado y de los tragos. Acabó casi todo (todavía queda el 31) y no estoy Furiosa, estoy cansada.
    Y con lo que voy a decir ahora voy a gratificar el ego de Santi y de K. Tanto artículo, relato y reflexión respecto a las tradicionales fiestas, la obligación que me impusiste,Santi, de escribir sobre la estupidez, tanta cháchara de ida y vuelta,me movió la cabeza, me hizo mirar las cosas con otra perspectiva. El 25 de mañana cuando me levanté y atravesé la casa para prepararme un mate y observé alrededor, y empezó el momento en que toda la felicidad de la noche anterior se me va por la pileta de la cocina,me miré con mi hija y nos pusimos a reír: todo estaba tal cual tu cuento. Pero no me puse Furiosa ni endilemada, estoy en proceso de transformación.
    Ya nada será igual.Han visto que hasta me he puesto a soñar con otras formas menos impuestas de pasar las fiestas y verán que el 31 no me van a encontrar aquí porque estaré borrada de mi domicilio.Tal vez hasta se me dé que reciba el año nuevo chocando las copas mojándome los pies en la espuma del mar.
    Por todas estas cosas es que digo que esto de los bloggear -además de arrancarnos de la rutina- enriquece el espíritu y es bueno para mí.
    Y ya que estoy, les digo que mi amiga Ro, cual don Quijote, con juvenil impulso y gran esfuerzo técnico, también se ha aventurado a la blogósfera tratando de poner coto a cincuenta años de anonimato y tal vez un poco de hastío.Está bueno pasar por allí:"El cristal con que se mira", http://elcristalconquesemira-rossana.blogspot.com/

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  7. Concuerdo con el punto de vista sobre la navidad. Y agrego dos aspectos negativos más que se daban en mi familia: Las discusiones o aún peor el "mar de fondo" silencioso y gélido por diferencias políticas que viví cuando era chica especialmente en los 70, y la previa a la navidad,que es peor que la navidad en sí, que empecé a vivir una vez que esas diferencias y otras terminaron por destruir sanamente toda posibilidad de pasarlo todos juntos. La previa la empecé a vivir de adulta, en pareja y supone un clima de tensión, un estado contrariado y de grandes contracturas en las cervicales, que empieza alrededor del 20 de diciembre cuando hay que definir con quién pasamos y empiezan las discusiones minimalistas (porque ya hemos perdido la energía de dar grandes batallas a lo tano)y a veces las miradas suplicantes, para pasar luego a la etapa de la resignación de festejar la navidad como el otro quiere, con quienes el otro quiere, con esa tolerancia suicida que todos tenemos a veces, motivada por el amor. Y es por amor, que conste. No por espíritu navideño.

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  8. jajajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa odio las fiestas, voy a hacer una ONG porque veo que cada vez es mas la gente que las odio. al menos no me siento una desacatada social :)

    saludos carolina

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  9. jaajjjaja aca en argentina es AB SO LU TA MEN TE ....IGUAAAAAAAAAAAAAAAL!!! JAJAJJ

    un abrazo y ....feliz navidadddd, aunque sea atrasada!

    besos
    claudia

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  10. Santi: viste que todo puede estar mucho peor, como canta la Trotsky? A todo esto, que ya era una mierda, agregale ahora los árboles gigantes, los renos y ainda mais de la navidad en los "shopping centers", el impresentable Papá Noel, los regalos del 24, el aluvión de publicidad horrorosa sobre celulares, dvds, playstations, coca-cola y mastercard, las execrables películas yankis sobre el espíritu navideño y la bocina con villancicos del camión del gas!!!!

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