
Me enteré recién ayer. Que esto que hacemos nosotros, los textos cortitos, para que la gente los lea en los blog y no pase de largo porque se le cayó un huevo, se llaman “textículos”. Parece que fue Cortázar el que les puso el nombre. Porque parece que los teóricos, (que los hay los hay) se han pasado mucho tiempo con el asunto de que si son cuentos muy cortos, o microcuentos o minicuentos o cuentículos y entonces se pusieron a investigar las características que los diferenciaban del cuento corto o del cuento normal y algunos contaron las palabras y dijeron, está bien, por debajo de 200 palabras son microcuentos pero parece que hay otros detalles, como que tienen que ser medio híbridos estilísticamente un poco mezcla de prosa poética con cuento con aforismo o con cualquier cosa. No entendí un pomo, porque usan palabras como silepsis, metalepsis, lipogramas, tautogramas etc. y para eso, la Flaca o Ro, porque lo que soy yo…
Y bueno, me quedó que lo de Galeano entraría muchas veces en esta categoría y que esto sería la literatura del futuro, la más compatible con los medios electrónicos y que el microcuento o textículo más emblemático del género sería “El Dinosaurio”, de Augusto Monterroso.
Y bueno, me quedó que lo de Galeano entraría muchas veces en esta categoría y que esto sería la literatura del futuro, la más compatible con los medios electrónicos y que el microcuento o textículo más emblemático del género sería “El Dinosaurio”, de Augusto Monterroso.
Ahí va el textículo de Monterroso::
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”
Tá, eso es todo.
Yo qué sé, qué querés que te diga…
Me puse entonces a escribir textículos y me salieron los que siguen, que no sé si están bien porque todavía no pude averiguar lo de la metalepsis y el lipograma que no sé porqué me imaginé que tenía que ver con el colesterol.
Y bueno, entonces dije, vamos a postear algunos textículos, pero vamos a postear 10. Y bueno, ahí me di cuenta de que 10 textículos sumados a esta larga y divagada introducción pueden ser un largo y aburrido posteo que contradice totalmente el espíritu del textículo en sí mismo, y entonces decidí extirparle un textículo pero igual me quedé con 9 textículos, lo cual sigue siendo un paspe. Espero que al terminar de leerlos no se les caiga un microcuento.
I.
Ese espejo manchado aquel de la farmacia me reveló de golpe verdades impensadas. Es así que estoy vivo o al menos lo parezco. Otra más de las cosas, que sin quitarme el sueño, no consigo explicarme.
II.
Se ve así la ventana. Se ve a sí misma digo clavada en esa esquina a través de los vidrios empañados de frío. Se ve a sí misma creo cuando yo no la miro cuando paso de largo sin mirar lo que veo.
III.
Estaba así, mirando lejos arrobado por la danza de colores del cielo y mil formas de seres luminosos le formaban un cortejo deslumbrante cuando recordó por un momento que nunca en su rostro había tenido más que las cuencas vacías de los ojos.
IV.
El día del temporal. cuando la chapa de zinc lo partió al medio, estaba pensando en ordenar sus sueños.
V.
Garabato esqueleto rodante minotauro esmirriado con cuernos indefensos entrevero de líneas y de sueños amargos tambaleante ataúd sin paredes ahí pasa pasó la bicicleta.
VI.
La calle tiene ese sonido opaco algunas noches en mi barrio tiene ese sonido lento todavía, brilla con la lluvia un poco algunos días y el gris se desparrama tiñendo los portales trepando a las esquinas que siguen siendo mías, aunque no lo parezcan a veces todavía..
VII.
Por las calles camino, a veces por veredas de baldosas oscuras cuadriculadas grises las imagino blandas mis pies las imaginan así como una cáscara de cartílago suave. Y abajo muy abajo se oye un latido lento que las levanta un poco. Me parece que quiere pujar y destrozarlas el latido y abrirle paso a un mundo de gatos enterrados, de huertas que murieron, de cucharas de alpaca, puñales oxidados y azulejos partidos.
VIII.
Repetida y suave por el corredor resuena en chancletas la nostalgia húmeda.
IX.
Iba así caminando por esta calle así, a ningún lado que le importara a nadie, me parece, y como tantas otras tantas veces, me sentí, también hoy, como un imbécil.
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”
Tá, eso es todo.
Yo qué sé, qué querés que te diga…
Me puse entonces a escribir textículos y me salieron los que siguen, que no sé si están bien porque todavía no pude averiguar lo de la metalepsis y el lipograma que no sé porqué me imaginé que tenía que ver con el colesterol.
Y bueno, entonces dije, vamos a postear algunos textículos, pero vamos a postear 10. Y bueno, ahí me di cuenta de que 10 textículos sumados a esta larga y divagada introducción pueden ser un largo y aburrido posteo que contradice totalmente el espíritu del textículo en sí mismo, y entonces decidí extirparle un textículo pero igual me quedé con 9 textículos, lo cual sigue siendo un paspe. Espero que al terminar de leerlos no se les caiga un microcuento.
I.
Ese espejo manchado aquel de la farmacia me reveló de golpe verdades impensadas. Es así que estoy vivo o al menos lo parezco. Otra más de las cosas, que sin quitarme el sueño, no consigo explicarme.
II.
Se ve así la ventana. Se ve a sí misma digo clavada en esa esquina a través de los vidrios empañados de frío. Se ve a sí misma creo cuando yo no la miro cuando paso de largo sin mirar lo que veo.
III.
Estaba así, mirando lejos arrobado por la danza de colores del cielo y mil formas de seres luminosos le formaban un cortejo deslumbrante cuando recordó por un momento que nunca en su rostro había tenido más que las cuencas vacías de los ojos.
IV.
El día del temporal. cuando la chapa de zinc lo partió al medio, estaba pensando en ordenar sus sueños.
V.
Garabato esqueleto rodante minotauro esmirriado con cuernos indefensos entrevero de líneas y de sueños amargos tambaleante ataúd sin paredes ahí pasa pasó la bicicleta.
VI.
La calle tiene ese sonido opaco algunas noches en mi barrio tiene ese sonido lento todavía, brilla con la lluvia un poco algunos días y el gris se desparrama tiñendo los portales trepando a las esquinas que siguen siendo mías, aunque no lo parezcan a veces todavía..
VII.
Por las calles camino, a veces por veredas de baldosas oscuras cuadriculadas grises las imagino blandas mis pies las imaginan así como una cáscara de cartílago suave. Y abajo muy abajo se oye un latido lento que las levanta un poco. Me parece que quiere pujar y destrozarlas el latido y abrirle paso a un mundo de gatos enterrados, de huertas que murieron, de cucharas de alpaca, puñales oxidados y azulejos partidos.
VIII.
Repetida y suave por el corredor resuena en chancletas la nostalgia húmeda.
IX.
Iba así caminando por esta calle así, a ningún lado que le importara a nadie, me parece, y como tantas otras tantas veces, me sentí, también hoy, como un imbécil.
NOTA: El dibujículo no tiene un carájico que ver con los textículos.