Un secreto.
Mirá.
No digas nada.
Pero pasando ayer por aquel muro
repintado de azules y amarillos
borrados poco a poco por la lluvia
estaba palpitando en el revoque
la ausencia de la sombra de tu cuerpo
por una mano triste
dibujada.
Y yo me dije mirá.
Mirá y no digas nada.